Un estudio publicado en el American Journal of Lifestyle Medicine revela que la avena es un componente fundamental en el desayuno de las personas que alcanzan edades avanzadas, como los centenarios. La investigación analizó los hábitos alimenticios de individuos longevos, incluyendo a Marge Jetton, de 105 años, quien diariamente consume avena cocida acompañada de nueces, dátiles, leche de soja y jugo de ciruelas pasas. Los expertos destacan que la avena, rica en betaglucano, facilita la salud digestiva, ayuda a reducir el colesterol LDL y aporta vitaminas del grupo B como la tiamina y el folato, esenciales para mantener la energía y la función cerebral. Aunque no es necesario elaborar recetas complejas, incorporar avena en el desayuno, ya sea en yogur o mezclada con frutas y semillas, puede ofrecer numerosos beneficios. Especialistas recomiendan una porción de media taza diaria y sugieren agregar proteínas, como una cucharada de yogur, para prolongar la sensación de saciedad y estabilizar los niveles de glucosa en sangre. No obstante, advierten que quienes tienen condiciones como enfermedad inflamatoria intestinal o síndrome del intestino irritable deben controlar su ingesta de fibra, incluyendo la avena, debido a su contenido en betaglucano. La versatilidad de este cereal lo hace una opción sencilla y accesible para mejorar la dieta y promover una vida más saludable y longeva.