El presidente argentino, Javier Milei, firmó los Libros de Honor de ambas cámaras del Congreso de la Nación en la apertura del 144° período de sesiones ordinarias, previa a su discurso ante la Asamblea Legislativa. En su acto protocolar, acompañado por la vicepresidenta Victoria Villarruel y su hermana Karina Milei, Milei dejó constancia de su visión sobre los fundamentos que deben guiar la política argentina, destacando la importancia de retomar valores tradicionales occidentales. En el libro de la Cámara de Diputados, escribió: “La moral como política de Estado. Volvamos a los valores de Occidente: la Filosofía Griega, el Derecho Romano, la actitud de los estoicos y los valores judeo-cristianos”, palabras que repitió en el libro del Senado. La ceremonia se celebró en el histórico Salón Azul, en un acto previo a la apertura formal de las sesiones, que tuvo lugar minutos antes del discurso presidencial. Milei recorrió el Salón de las Provincias, recibió saludos institucionales y realizó la firma en ambos libros, que representa una tradición protocolar para los jefes de Estado y de Gobierno en Argentina. Su discurso, iniciado cerca de las 21 horas, se caracterizó por mantenerse en un tono crítico con la oposición, con momentos de tensión, silbidos y aplausos por parte del oficialismo. El mandatario destacó los avances de su administración en desregulación estatal, privatizaciones y reformas económicas, apoyadas en las políticas del ministro Federico Sturzenegger, que informó la implementación de más de 14,500 desregulaciones. Entre los logros mencionados, resaltó la eliminación del sistema de licencias para importaciones, digitalización de procedimientos y reducción arancelaria, así como las inversiones aprobadas por USD 25,000 millones y proyectos en evaluación por USD 45,000 millones en varias provincias, generando más de 60,000 empleos. Valoró estos resultados como parte de una política de desarrollo, que busca consolidar a Argentina como el país más atractivo de la región. También destacó la sanción de la ley de inocencia fiscal, por la que afirmó que los argentinos dejan atrás años de inseguridad jurídica en materia tributaria. El acto culminó con su cierre característico: “Viva la libertad, Carajo”.