El año 2026 marca un momento clave para el gobierno de Javier Milei en Argentina, tras una sorprendente recuperación política y económica que ha fortalecido su posición. Después de una derrota inesperada en las elecciones bonaerenses de septiembre de 2025, que generó incertidumbre, la asistencia financiera de Estados Unidos ayudó a estabilizar la situación, permitiendo a Milei consolidar su liderazgo. En los meses siguientes, su administración logró avances en reformas y políticas que antes se consideraban difíciles, incluyendo pasos hacia cambios en la legislación laboral, en el Código Penal y en la edad de imputabilidad, todo en un contexto de apoyo ciudadano y respaldo de gobernadores, incluyendo varios peronistas dispuestos a negociar.
La reducción en la centralidad política de Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof ha dejado a Milei en una posición más fuerte, mientras que el presidente ha incrementado su presencia pública enfrentando a sectores empresariales y políticos contrarios, como la reciente confrontación con Claudio “Chiqui” Tapia y Paolo Roca de Techint. La polémica en torno a contrataciones privadas para proyectos en Vaca Muerta evidencia un intento del gobierno de disciplinar al sector empresarial, aunque algunos analistas destacan que las medidas aún no abordan de raíz la competitividad industrial.
Milei mantiene una postura apertura al mercado, prometiendo disminuir la protección a ciertas industrias para reducir costos y mejorar calidad, pero sin ofrecer una estrategia clara para un desarrollo productivo sustentable. Esto plantea interrogantes sobre si el mandatario confía en que Argentina puede crecer únicamente mediante la exportación de productos primarios, sin un rol activo del Estado en definir una matriz productiva que impulse la industria local.
Asimismo, existe una contradicción evidente en las políticas comerciales internacionales. Aunque el gobierno propone apertura económica, amigos de Milei, como Donald Trump, imponen aranceles y barreras proteccionistas que afectan directamente a empresas argentinas como Techint. La diferencia en costos entre productos importados y nacionales, en particular en insumos como los tubos para Vaca Muerta, incluye cargas sociales, impuestos y valor agregado local, aspectos que impactan en la competitividad y el empleo.
Las recientes cifras muestran una tendencia preocupante: en el último trimestre, la tasa de desempleo ha aumentado, en parte por el cierre de empresas y el crecimiento de la informalidad. Si esta tendencia persiste, el malestar social podría intensificarse rápidamente, poniendo a prueba la estabilidad del gobierno y la paciencia de la ciudadanía. La oposición, por su parte, muestra una escasa capacidad de oposición, lo que podría aprovechar Milei para continuar sin abordar las demandas sociales más apremiantes, incluso entre sus propios votantes.
En resumen, Milei afronta un año decisivo en el que su escenario político parece consolidarse, pero los desafíos económicos y las tensiones sociales amenazan su estabilidad y la posibilidad de un desarrollo sostenible en Argentina, en medio de un panorama internacional complejo y contradictorio.