El actor Jacob Elordi tuvo un accidente mientras se preparaba para interpretar a Heathcliff en la nueva adaptación de ‘Cumbres Borrascosas’. Durante las pruebas de maquillaje, una broma de la artista Siân Millerd, quien sugirió que Daniel Day-Lewis probablemente llegaría con cicatrices reales, llevó a Elordi a buscar una mayor autenticidad. En su entusiasmo por cumplir con la visión, el actor decidió someterse a una autoinfligida mutilación, pero la situación fue más allá de lo planeado.
Esa misma noche, mientras se encontraba en una casa de rodaje, Elordi intentó limpiar sus pies en la ducha de vapor. Sin querer, su espalda entró en contacto con una perilla de latón que liberaba vapor caliente, provocando una quemadura de segundo grado. El actor relató a la revista Esquire que la lesión fue tan severa que requirió atención médica inmediata, y fue visible en el set al día siguiente.
El equipo de producción, liderado por la directora Emerald Fennell, recibió la noticia con humor. Fennell bromeó preguntándole a Elordi si el accidente había sido “en el espíritu de Daniel Day-Lewis”, aludiendo a la entrega extrema del actor británico. Elordi, con tono irónico, respondió que sí, que fue “el verdadero Daniel Day-Lewis. En la ducha”.
Este incidente reabre el debate sobre los límites del método de actuación y el compromiso con los personajes, tema que Day-Lewis defiende como una forma de alcanzar mayor autenticidad en la interpretación. Aunque en un principio la intención de Elordi era solo darle realismo a su papel, terminó llevando las cicatrices como una marca involuntaria de su esfuerzo, evidenciando las exigencias físicas y emocionales del trabajo en el set.
La experiencia de Elordi ilustra los riesgos en la búsqueda de la perfección interpretativa y aporta a la discusión sobre las prácticas extremas en la actuación profesional.