Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) llevaron a cabo un ataque durante la noche contra el complejo principal del liderazgo iraní en el centro de Teherán, también considerado una de las instalaciones más protegidas del régimen. La operación, ejecutada por la Fuerza Aérea bajo la dirección de la Intelligence Militar, tuvo como objetivo infiltrarse en las instalaciones estratégicas del gobierno iraní.
El operativo impactó en edificios clave, incluyendo la oficina presidencial, el Palacio del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y sedes del foro de decisiones en seguridad. Además, fueron alcanzados el instituto de entrenamiento militar y otras infraestructuras vinculadas a la seguridad nacional. Según la declaración de las FDI, el complejo, que cubre varias calles en el corazón de Teherán, era frecuentemente utilizado por el líder supremo, Ali Khamenei, para coordinar actividades relacionadas con el programa nuclear y acciones hostiles contra Israel.
Las autoridades militares israelíes indicaron que el objetivo del ataque fue interrumpir la capacidad de mando y control del régimen iraní, infligiendo un golpe a la estructura operativa y decisoria del gobierno. La operación requirió una exhaustiva recopilación de información y análisis de inteligencia, según afirmaron los responsables militares.
Por su parte, el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó que en operaciones recientes destruyeron instalaciones de mando y control del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), así como sistemas de defensa aérea, sitios de lanzamiento de misiles y drones, además de aeródromos militares en la región. El organismo militar añadió que continuará tomando “medidas decisivas contra las amenazas inminentes” del régimen iraní.
En paralelo, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica anunció que realizó un “ataque a gran escala” contra una base aérea estadounidense en Bahréin. Según la agencia oficial Irna, las fuerzas navales iraníes emplearon drones y misiles para atacar la instalación en la región de Sheikh Isa al amanecer, alegando que lograron destruir el principal puesto de mando estadounidense en la zona. Sin embargo, no se presentaron pruebas oficiales que corroboren estos daños.
Asimismo, Estados Unidos afirmó en un comunicado que en los últimos días la presencia naval de Irán en el Golfo de Omán se ha reducido a cero, tras destruir 11 barcos en la región. La derrota de la flota iraní marca el fin de una serie de amenazas y ataques contra la navegación internacional en una de las rutas marítimas más críticas, que conecta con el estrecho de Ormuz y transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial.
Estas acciones tienen como objetivo principal fortalecer la seguridad en una de las rutas marítimas más transitadas y vulnerables, consideradas vitales para el comercio global, en medio de las tensiones crecientes entre Estados Unidos, Israel e Irán.