Este domingo, Irán lanzó una serie de ataques con misiles que causaron al menos siete heridos en Jerusalén, además de afectar sitios en Tel Aviv y regiones cercanas, según confirmaron servicios de emergencia israelíes. La ofensiva incluyó impactos en carreteras y áreas comerciales, generando daños severos y evacuaciones. En Jerusalén, un misil impactó en una carretera de salida, dejando un cráter visible y un vehículo destruido, mientras que en Tel Aviv un proyectil alcanzó un área comercial, lesionando a un ocupante. El saldo más grave se reportó en Beit Shemesh, donde nueve personas perdieron la vida, incluyendo cuatro dentro de una sinagoga, y 45 resultaron heridas, entre ellas un niño de cuatro años en estado grave. Autoridades israelíes reforzaron la seguridad en Jerusalén y otras zonas, realizando búsquedas de restos explosivos. La escalada de violencia también se extendió a la región del estrecho de Ormuz, donde tres embarcaciones fueron atacadas en un contexto de tensiones internacionales. Estados Unidos afirmó haber destruido un cuartel general de los Guardianes de la Revolución en Irán y anunció que las operaciones militares podrían durar hasta cuatro semanas, en respuesta a la reciente ola de ataques iraníes en represalia por la muerte de altos mandos y del líder supremo, Ali Khamenei. Irán aseguró haber llevado a cabo un ataque a gran escala contra lo que calificó como 'el enemigo', incluyendo bombardeos en Teherán y ataques a instalaciones estratégicas y hospitales. Israel afirmó haber impactado centros de mando iraníes en respuesta. La tensión internacional se refleja además en incidentes en el estrecho de Ormuz, clave para el tránsito global de petróleo, que fue declarado 'cerrado de facto' por los Guardianes de la Revolución. Arabia Saudita, Rusia y otros países de la OPEP+ ajustaron su producción petrolera para contener la escalada de precios ante el conflicto.