Este domingo, Irán intensificó sus ataques en la región del Golfo y Oriente Medio, al lanzar misiles y drones contra bases militares y zonas residenciales en países como Bahréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Arabia Saudita e Irak. Los ataques, en respuesta a las operaciones previas, causaron muertes, heridos y daños materiales, elevando la tensión en la zona. La ofensiva ocurrió horas después de que las autoridades reportaran la muerte del líder supremo iraní, Ali Khamenei, y es vista como una escalada de las agresiones iraníes contra objetivos militares y civiles.
En Bahréin, las fuerzas armadas informaron la destrucción de 45 misiles y nueve drones en el ataque a la sede de la Quinta Flota estadounidense en Manama, además de heridas en varias personas y la evacuación de un barrio. En Qatar, al menos ocho personas resultaron heridas tras ataques que dañaron un sistema de radar en la base estadounidense de Al Udeid, la principal instalación militar en la región, y afectaron el sistema de defensa. Las autoridades del país calificaron estas acciones como una violación flagrante de su soberanía y advirtieron sobre su derecho a responder.
En Emiratos Árabes Unidos, los ataques afectaron Dubai y Abu Dabi, causando un muerto y heridas en varias personas, además de un incendio en la isla artificial de The Palm. La región reportó haber sido atacada con 137 misiles y 209 drones en total, de los cuales la mayoría fueron interceptados por las defensas aéreas. Kuwait también sufrió ataques con misiles en la base aérea de Ali Al Salem, que alberga personal estadounidense y extranjero, resultando en tres militares heridos y daños en el aeropuerto internacional. Además, un dron alcanzó el aeropuerto de Kuwait, provocando heridas leves y daños.
En Irak, las fuerzas iraníes lanzaron 44 misiles y ocho drones el sábado, hiriendo a ocho personas y dañando un sistema de radar en la base militar de Al Udeid en Qatar, según informes. Por su parte, Omán reportó ayer que su puerto de Duqm fue atacado por dos drones, dejando dos heridos, y que un petrolero fue atacado frente a su costa, con cuatro tripulantes heridos y la nave evacuada.
El gobierno de Estados Unidos, a través del presidente Donald Trump, advirtió que responderá con una «fuerza nunca antes vista» si Irán insiste en continuar con sus represalias. Las autoridades iraníes afirmaron que los ataques no iban dirigidos contra países del Golfo, sino contra bases estadounidenses en la región. La escalada de violencia moviliza a las monarquías regionales, estrechas aliadas de Washington, que enfrentan desde hace años una relación tensa con Irán, rival histórico del régimen persa, en un contexto de inestabilidad y confrontación en Oriente Medio.