La muerte del líder supremo de Irán, Alí Jamenei, generó un escenario sin precedentes en el país, con el riesgo palpable de una crisis interna que podría derivar en la fragmentación del régimen y el surgimiento de un sistema de poder tripartito. Según explicó el analista geopolítico Claudio Fantini en una entrevista con Infobae, esta coyuntura puede tener implicaciones graves para la estabilidad regional y el equilibrio energético global.
El experto señaló que la actual sucesión en Irán difiere de pasadas transiciones, que fueron más ordenadas, y que ahora la situación está marcada por un triunvirato formado por el presidente, el presidente del Poder Judicial y el líder del Consejo de Ulamas. Fantini observó que el inicio de esta crisis se relaciona con la decapitación de la cúpula del régimen, lo que marca un hecho insólito en la historia moderna del país desde 1979.
Desde el inicio de la República Islámica, liderada por Ruhollah Jomeini, la estrategia del régimen se centró en extender la influencia chiita y derrocar monarquías suníes. Sin embargo, con la llegada de Jamenei, la prioridad se desplazó hacia la destrucción de Israel, una política que ahora se encuentra en un punto crítico. El analista afirmó que la represión ha sido el principal sostén del régimen durante décadas, con protestas masivas en los años 1999, 2009 y 2019 sofocadas con fuerza, incluyendo casos como el de Mahsa Amini en 2019.
Fantini advirtió sobre la posibilidad de una implosión interna que podría desencadenar una guerra entre facciones, dado que el aparato represivo ha logrado contener los tensiones en anteriores ocasiones. El analista además puntualizó que, dado el tamaño y la complejidad de Irán —con cerca de 90 millones de habitantes y un territorio desafiante— la caída del régimen no sería comparable a otros procesos en la región, como en Afganistán o Libia.
En cuanto a las relaciones internacionales, Fantini indicó que China y Rusia mantienen posturas cautelosas, con discursos de condena pero sin acciones concretas. Rusia, dependiente de armas y drones iraníes para su guerra en Ucrania, tiene limitaciones para intervenir en el conflicto iraní. Por su parte, China se preocupa principalmente por las repercusiones económicas, ya que es el principal comprador del petróleo iraní, afectando su economía en caso de inestabilidad.
En el ámbito regional, Emiratos Árabes Unidos fue el principal afectado por ataques con misiles y drones iraníes, los cuales alcanzaron zonas civiles en Abu Dabi y Dubái. Además, países como Arabia Saudita están atentos a posibles respuestas ante el riesgo para su infraestructura petrolera. Fantini resaltó la importancia estratégica del estrecho de Ormuz, a través del cual pasa aproximadamente el 25% del petróleo mundial, y cuya interrupción podría elevar los precios y alterar los mercados.
El analista recordó también que Irán posee aproximadamente 400 kilos de uranio enriquecido al 60%, casi en niveles que permitirían fabricar armas nucleares, y advirtió que tiene la capacidad de obtener ojivas a través de aliados como Corea del Norte. Los misiles balísticos iraníes pueden alcanzar objetivos en Israel, lo que aumenta la tensión y el riesgo de escalada en la región. Finalmente, Fantini enfatizó la importancia de evitar prolongar demasiado estos conflictos, ya que la proliferación de riesgos en distintas dimensiones puede agravarse rápidamente.