Inversiones Cuscatlán anunció oficialmente su decisión de designar a la Superintendencia de Bancos de Panamá como supervisor de origen, una medida que refleja el fortalecimiento del centro financiero panameño en la región. El superintendente de Bancos panameño, Milton Ayón, destacó que esta elección reconoce la solidez del marco regulatorio del país y refuerza su papel como centro bancario internacional.
El funcionario subrayó que esta decisión forma parte de la evolución del sistema financiero local, que en las últimas décadas ha pasado de ser un enclave internacional a consolidarse como un hub regional con presencia de bancos y grupos financieros de diversas nacionalidades. La regulación panameña, explicó, ha ampliado su alcance más allá de los 63 bancos que operan en el país, permitiendo que grupos regionales elijan Panamá como su supervisor principal.
Desde la década de 1990, el sistema bancario panameño ha experimentado una transformación significativa, favorecida por la consolidación de bancos locales y la llegada de entidades extranjeras, lo que ha contribuido a que el sector evolucione hacia un modelo de supervisión más robusto y diversificado. Actualmente, siete grupos regionales han optado por instalarse en Panamá bajo este esquema de supervisión consolidada, siendo Inversiones Cuscatlán uno de los casos más recientes tras su adquisición de Banistmo.
Ayón afirmó que que la elección de Panamá como supervisor de origen fortalece la percepción internacional de que el país cumple con los estándares regulatorios internacionales y mejora su reputación como centro financiero global. La figura de supervisor de origen en la legislación panameña implica que las autoridades locales asumen la supervisión consolidada de todo el grupo financiero, posibilitando la evaluación de riesgos a nivel corporativo, el cumplimiento de normativas prudenciales y la cooperación con reguladores extranjeros mediante acuerdos internacionales.
Esta estrategia ofrece una vigilancia más integral que la supervisión de una subsidiaria individual, diferenciándose de otros bancos extranjeros en Panamá que mantienen su supervisión principal en la jurisdicción de su matriz. La adquisición de Banistmo, por propiedad del holding colombiano Grupo Cibest, se cerró por 1,418 millones de dólares, considerada una de las transacciones más relevantes del mercado colombiano y una de las mayores operaciones corporativas en ese país para 2025.
El superintendente Ayón resaltó que la amplia escala del sistema bancario panameño, que supera los 163 mil millones de dólares en activos, ha sido un factor clave para atraer a grupos regionales. La integración internacional, junto con la aplicación de estándares prudenciales, ha consolidado a Panamá como referente en supervisión bancaria en la región.
Desde el punto de vista técnico, la supervisión consolidada permite evaluar riesgos de liquidez, solvencia y gobernanza a nivel de grupo, además de facilitar medidas de resolución en casos de contingencias. La decisión de Cuscatlán coincide con un momento de transformación del centro bancario panameño, en el que la ampliación de su alcance, la llegada de nuevos grupos y procesos de fusiones y adquisiciones refuerzan su posición en el sistema financiero latinoamericano, reafirmando su rol como actor estratégico en la región.