
Las fuertes inundaciones en la provincia de Punyab, al este de Pakistán, han causado al menos 20 muertes y afectado a más de 1.4 millones de personas, consecuencia del desbordamiento de tres ríos tras lluvias monzónicas y el deshielo de glaciares en el norte del país.
El director general de la Autoridad Provincial de Gestión de Desastres (PDMA), Irfan Ali Kathia, informó en una rueda de prensa que las precipitaciones extremas, combinadas con la liberación de agua de las represas en India, han provocado caudales «excepcionalmente altos» que amenazan con extender la emergencia hacia otras zonas.
El gobierno regional ha desplegado una de sus mayores operaciones de evacuación en años, ya que más de 1.46 millones de habitantes en la provincia enfrentan la situación. Hasta ahora, los equipos de emergencia han evacuado a más de 429 mil personas y establecido 365 campamentos de ayuda en diferentes áreas; aproximadamente 1,769 aldeas han quedado sumergidas.
Las autoridades advierten que el río Chenab, uno de los principales en la región, podría transportar más de 22 mil metros cúbicos de agua por segundo en las próximas 48 horas, aumentando el riesgo de una devastación generalizada. La crecida de otros ríos como el Ravi y el Sutlej, que se dirigen hacia el río Indo, el más grande de Pakistán y uno de los más extensos de Asia, intensifica la amenaza de expansión de las inundaciones.
La PDMA acusó a India de no proporcionar información adecuada sobre la liberación de agua desde sus presas, lo que ha complicado aún más la crisis. «La India no proporcionó información oportuna, lo que ha causado mucho daño», declaró Kathia.
En Lahore, la capital de Punyab, el agua alcanzó hasta nueve puntos de la ciudad, aunque no se reportaron víctimas. Pakistán enfrenta su peor temporada de inundaciones en casi cuatro décadas, recordando la devastación de 2022, cuando más de 1,700 personas perdieron la vida y el país afrontó pérdidas millonarias por lluvias e inundaciones sin precedentes.