El uso de inteligencia artificial en El Salvador ha propiciado el surgimiento de solopreneurs, emprendedores que gestionan y expanden negocios unipersonales sin estructura tradicional ni empleados, según datos del Observatorio MYPE de la Fundación de Apoyo Integral (FUISAI). Este fenómeno transforma el panorama de las micro y pequeñas empresas (MYPE), que constituyen más del 99 % de las unidades económicas del país y aportan aproximadamente el 42.9 % del Producto Interno Bruto, en un contexto caracterizado por alta informalidad.
La tecnología IA permite que estos negocios unipersonales, muchas veces informales, accedan a mercados globales de servicios digitales y comercio electrónico, desplazando la línea tradicional entre autoempleo y empresa. Expertos señalan que los solopreneurs representan una evolución natural de las MYPE en la era digital, con publicaciones como The Economist calificándolos como 'unicorns de una sola persona', que generan ingresos comparables a empresas convencionales operando desde un solo equipo y sin personal contratado.
Contrario a las dificultades que enfrentan las grandes corporaciones para integrar la inteligencia artificial —debido a sistemas heredados y obstáculos culturales—, las MYPE más profesionalizadas y los solopreneurs disfrutan de una oportunidad única para adoptar tecnologías de forma ágil y rentable, señala Harvard Business Review. Sin embargo, las normativas vigentes en El Salvador, como la Ley MYPE gestionada por la Comisión Nacional de la Micro y Pequeña Empresa (CONAMYPE), se basan en criterios de clasificación relacionados con número de empleados y volumen de ventas, sin considerar el uso intensivo de tecnología ni activos intangibles.
Por ejemplo, una microempresa puede tener hasta 10 empleados y ventas anuales de hasta 197,000 dólares, mientras que una pequeña empresa puede llegar a 50 empleados y 1.97 millones de dólares en ventas. Sin embargo, un solopreneur que utilice IA puede alcanzar cifras similares sin necesidad de contratar personal. Esto evidencia la brecha entre las políticas públicas y la realidad digital emergente.
Expertos destacan la urgencia de reformar los criterios de clasificación de las MYPE para incluir variables como ingresos digitales, uso de inteligencia artificial, activos intangibles y presencia en plataformas en línea, de modo que se pueda reconocer y apoyar a los solopreneurs con alto potencial.
Asimismo, el sistema financiero en El Salvador aún prioriza garantías basadas en activos físicos, excluyendo a emprendimientos digitales. La incorporación de evaluaciones alternativas, como ventas en línea, historial digital y presencia de marca, facilitaría el acceso a financiamiento para herramientas de IA y capital de trabajo intangible.
Por otro lado, los Centros de Desarrollo MYPE deben ampliar sus servicios incorporando formación en IA aplicada, automatización de ventas, gestión de clientes y productividad personal, favoreciendo tanto a negocios individuales como a las MYPE en proceso de modernización.
En el ámbito social, la variabilidad en los ingresos de los solopreneurs requiere esquemas de protección social flexibles enfocados en rentas digitales. Además, los programas de digitalización deben capacitar a las MYPE tradicionales para competir en un mercado donde la tecnología impulsa la productividad y elimina barreras territoriales.
Finalmente, la inclusión de variables relacionadas con ventas en línea y uso de IA en las políticas públicas permitirá fundamentar decisiones en datos empíricos que reflejen la nueva realidad empresarial en El Salvador.