El Tribunal de Oslo inició el proceso legal contra Marius Borg, hijo de la princesa Mette-Marit, en medio de una amplia atención internacional debido a los 38 cargos presentados en su contra. El joven de 29 años enfrenta acusaciones que van desde violaciones, agresiones sexuales y amenazas, hasta delitos asociados con el tráfico de drogas, en un caso que ha estado en investigación desde hace más de un año y medio. La audiencia en la sala 250 del Tribunal de Distrito de Oslo se realizará durante aproximadamente siete semanas y cuenta con la presencia de más de 190 periodistas de diferentes países.
Marius Borg, nacido en 1997 de una relación anterior de Mette-Marit, no ostenta título nobiliario ni tiene un cargo oficial en la Casa Real, pero su vínculo con la familia reinante ha sido constante desde su infancia. Tras crecer junto al príncipe heredero Haakon desde los cuatro años, su relación con la familia real ha contribuido a la notoriedad pública que rodea este caso.
Las acusaciones señalan que los delitos no serían hechos aislados, sino prolongados en el tiempo, vinculados a conductas reiteradas. Entre los cargos más graves se incluyen cuatro presuntas violaciones ocurridas entre 2018 y 2024, además de episodios de violencia en relaciones sentimentales, amenazas de muerte y comportamientos sexualmente ofensivos. La investigación también implica delitos relacionados con el narcotráfico, específicamente el transporte de varios kilos de marihuana, un aspecto que el propio acusado ha reconocido parcialmente.
De ser declarado culpable, Marius Borg podría enfrentarse a una condena que rondaría los diez años de prisión. La sentencia final dependerá de la valoración del tribunal respecto a cada delito y la posible reincidencia. La justicia noruega, reconocida por su enfoque en la rehabilitación, puede imponer sanciones severas en casos de delitos graves acumulados.
La familia real noruega ha decidido mantenerse al margen del proceso, y ni la princesa Mette-Marit ni el príncipe Haakon asistirán a las audiencias. La medida, tomada en acuerdo con el propio acusado, busca mantener la neutralidad institucional y proteger la imagen de la familia.
Este caso ha reavivado debates en la sociedad noruega sobre si Marius Borg recibió un trato preferencial en la investigación inicial debido a su relación con la monarquía y sobre la posible protección mediática que podría haber dificultado una cobertura objetiva durante años. La divulgación de detalles surgidos en 2024, tras la investigación policial, marcó un cambio en la historia pública de Marius Borg y pone en evidencia las tensiones entre privacidad y justicia.