Inicia la veda del camarón en Panamá para garantizar su sostenibilidad y apoyar exportaciones

02/02/2026 21:00 | 2 min de lectura

Inicia la veda del camarón en Panamá para garantizar su sostenibilidad y apoyar exportaciones

La Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP) oficializó la apertura de la primera fase de la veda del camarón en el país, la cual estará vigente del 1 de febrero al 11 de abril de 2026. La medida busca proteger el ciclo reproductivo del crustáceo y fortalecer la conservación del recurso, fundamental para la economía pesquera y el comercio exterior panameño.

Durante este período, queda prohibida la captura, venta, transporte, almacenamiento y comercialización de todas las especies de camarón en aguas jurisdiccionales, salvo con un certificado de inspección ocular emitido por la autoridad competente para verificar inventarios previos a la veda. La normativa también prohíbe el traslado sin salvoconducto y la movilización de nauplios y postlarvas, etapas delicadas en el desarrollo del crustáceo.

La veda, que se realiza en dos períodos anuales coincidiendo con los ciclos biológicos de la especie, busca permitir que los camarones alcancen su madurez y se reproduzcan antes de ser capturados, promoviendo así la sostenibilidad del recurso a mediano plazo. Las autoridades estipulan además que todos los actores de la cadena productiva —como centros de acopio, plantas procesadoras, fincas camaroneras, intermediarios y comercializadores— deben cumplir con requisitos sanitarios y administrativos, incluyendo la presentación de documentación legal pertinente.

El cumplimiento de la veda no solo protege el medio ambiente, sino que también mantiene la competitividad del sector pesquero. Panamá exporta anualmente más de 16 millones de kilogramos de camarón congelado, con ingresos que superan los 128 millones de dólares. Los principales destinos incluyen Estados Unidos, Taiwán, China, México y países europeos, mercados que demandan altos estándares sanitarios y trazabilidad.

Desde el punto de vista ambiental, la restricción contribuye a la recuperación de hábitats marinos y estuarios, donde el camarón desempeña funciones ecológicas clave. Además, durante el período de cierre, se reforzarán las inspecciones y controles en puertos, carreteras y centros de distribución, en coordinación con distintas instituciones, para prevenir el comercio ilegal y asegurar el cumplimiento de la normativa.

El sector camaronero deberá ajustar sus procesos de producción, planificando cosechas y siembras, y reorganizando inventarios para mantener la operatividad. Estudios técnicos indican que los períodos sin pesca permiten recuperar la biomasa y reducir la mortalidad juvenil, asegurando una mayor estabilidad en la producción futura. La medida de veda, en consecuencia, se considera una estrategia fundamental para la sostenibilidad ambiental y la continuidad del importante sector exportador del país.

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