
La cifra de fallecimientos por sarampión en Chihuahua continúa en aumento, alcanzando un total de 16 víctimas en todo el estado, de las cuales 12 eran integrantes de la comunidad indígena rarámuri. El secretario de Salud informó que los últimos casos corresponden a una mujer de 19 años y un bebé de 1 año, ambos originarios de Guadalupe y Calvo. La mujer, que trabajaba como jornalera agrícola en Camargo, falleció el 25 de agosto, mientras que el bebé murió el 27 del mismo mes, en una familia que también pertenece a la etnia rarámuri. Los informes señalan que ambos casos fueron causados por neumonía complicada por sarampión y que ninguno de los dos estaba vacunado, situación que agravó su vulnerabilidad frente a la enfermedad. Hasta ahora, la mayoría de las muertes —ocho en total— corresponden a niños y adultos indígenas que enfrentan obstáculos en el acceso a servicios médicos y presentan problemas alimenticios o desnutrición, comparado con las comunidades menonitas, que también han visto afectaciones pero en menor medida. La problemática de muertes por sarampión en el estado se mantiene vigente, concentrándose principalmente en la región serrana, donde el acceso a la salud y a la vacunación sigue siendo limitado, poniendo en riesgo constante a las comunidades más vulnerables de Chihuahua.