Un incendio de gran magnitud en la refinería Ñico López en La Habana provocó un despliegue de los cuerpos de emergencia este viernes, generando una densa columna de humo visible desde distintos puntos de la ciudad. La autoridad del Ministerio de Energía y Minas (MINEM) informó que el fuego, iniciado en un almacén de la instalación durante la tarde, fue controlado poco después de su estallido; sin embargo, aún se desconocen las causas y no se reportaron heridos o fallecidos.
La refinería Ñico López, una de las tres existentes en Cuba y ubicada en una zona cercana a áreas densamente pobladas, ha sido objeto de advertencias por problemas técnicos acumulados y su impacto ambiental sobre la bahía de La Habana. Nacionalizada en 1960, procesa crudo nacional e importado, pero enfrenta limitaciones operativas agravadas por la crisis energética que atraviesa la isla desde mediados de 2024.
Este incidente ocurre en un contexto de tensión económica, marcado por el aumento de restricciones energéticas por parte de Estados Unidos, que ha reducido los envíos de petróleo venezolano y amenaza con imponer aranceles a otros países que suministren combustible a Cuba. Además, la escasez de divisas dificulta la importación de carburantes y la llegada de buques petroleros internacionales ha disminuido en las últimas semanas, según analistas del transporte marítimo.
Ante esta situación, el gobierno ha implementado medidas de emergencia, incluyendo la reducción de horarios en instituciones educativas, jornadas laborales reducidas, restricciones en el transporte público y limitaciones en la venta de combustible. Los hospitales también enfrentan recortes en personal debido a la falta de recursos.
El incidente recuerda al desastre en la base de supertanqueros de Matanzas en agosto de 2022, considerado el peor accidente industrial en Cuba en los últimos años, que dejó 17 muertos y la destrucción de cuatro tanques de 50,000 metros cúbicos cada uno. Aunque el incendio reciente no ha alcanzado esa magnitud, aumenta la preocupación por la vulnerabilidad de las instalaciones energéticas del país.
La Unión Eléctrica de Cuba (UNE) informó que se anticipan apagones simultáneos en toda la isla, afectando hasta al 57% de la población en horas de máxima demanda. La capacidad de generación de la red eléctrica es de 1,361 megavatios (MW), frente a una demanda máxima de 3,100 MW, lo que genera un déficit de casi 1,740 MW, y se prevé desconectar hasta 1,769 MW de forma programada para evitar colapsos.
Desde mediados de 2024, la crisis energética ha empeorado debido al bloqueo petrolero de Estados Unidos, que ha incrementado los cortes de electricidad en Cuba. La situación se agrava por el deterioro de las centrales térmicas y la falta de divisas para importar combustible, lo que ha dejado fuera de servicio siete de las 16 unidades termoeléctricas operativas, incluyendo dos de las principales.
Expertos independientes señalan que la infraestructura eléctrica cubana requiere una inversión de entre 8,000 y 10,000 millones de dólares para su rehabilitación y estabilidad, recursos que Cuba no puede obtener debido a la financiación crónicamente insuficiente y las sanciones de Estados Unidos, que el gobierno denuncia como una política de “asfixia energética”.
Los prolongados cortes de electricidad afectan significativamente la economía del país, que ha sufrido una contracción superior al 15% desde 2020, y han sido un factor en las protestas sociales de los últimos años en la isla, reflejando la grave crisis que enfrenta Cuba en sus recursos energéticos y servicios básicos.