El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán en el estrecho de Ormuz, escenario crítico en la geopolítica internacional, podría tener consecuencias significativas en la economía argentina. El estrecho, de apenas tres kilómetros de ancho y que concentra el tránsito del 20% del petróleo y gas mundial, ha estado en el centro de la tensión, y su posible cierre podría elevar los precios internacionales del crudo, beneficiando las exportaciones argentinas, pero a la vez, aumentando los costos de combustibles en el mercado local.
Especialistas advierten que un bloqueo en esta vía provocaría un alza en el precio del petróleo, que actualmente ronda los 80 dólares por barril. Los ataques a instalaciones clave y el aumento en los costos de seguros para el transporte amplifican la inestabilidad del escenario, presionando aún más al precio del Brent.
El ministro de Economía de Argentina, Luis Caputo, afirmó que mantener las finanzas públicas en orden es la mejor estrategia para enfrentar shocks externos como este, pues recordó que crisis globales anteriores afectaron más severamente al país debido a desequilibrios fiscales y monetarios. Señaló que un aspecto positivo del conflicto es que la tensión beneficia a Vaca Muerta, una de las industrias de mayor desarrollo en Argentina, que actualmente se encuentra en plena expansión.
Un informe de Criteria destaca que, desde una perspectiva macroeconómica, el impacto principal se refleja en los términos de intercambio y en la balanza energética. La mayor cotización del petróleo, impulsada por la tensión, aumentaría las exportaciones argentinas en volumen y valor, fortaleciendo la generación de divisas y mejorando la posición del comercio exterior energético del país.
Gustavo Araujo, de Criteria, explicó que si estos precios elevados se mantienen en el tiempo, el efecto sería doble: se potenciaría el saldo favorable en la balanza energética y se fortalecerían las reservas de divisas. En ese sentido, Matías Togni, de Next Barrel, advirtió que la guerra podría afectar cerca de 20 millones de barriles diarios de petróleo y derivados, principalmente hacia Asia, con China e India como principales consumidores, lo que afectaría sus costos energéticos.
Togni remarcó que Argentina se beneficiaría de un incremento en el valor del petróleo internacional, ya que su oferta en el mercado, actualmente con descuentos del 3% al 4% en comparación con el Brent, podría recuperar valor por la tensión bélica. Esto significaría mayores ingresos por exportaciones y una valoración más sólida del crudo argentino.
Desde Aurum Valores, se alertó que el cierre del estrecho de Ormuz generaría una prima adicional por riesgos de transporte y seguros, lo que a su vez elevaría el costo de la materia prima y afectaría toda la cadena productiva.
Mientras tanto, Argentina alcanzó en enero un récord en producción de petróleo, con 882,200 barriles diarios, impulsado principalmente por el aumento del 35,5% en extracción en Vaca Muerta. Sin embargo, estos mayores ingresos por exportación tienen implicaciones en los precios internos, pues el crudo representa aproximadamente el 40% del costo final de los combustibles, por lo que cualquier aumento en el precio internacional termina repercutiendo en los precios al consumidor y en los costos de transporte y bienes de consumo.
Exexpertos advirtieron que un incremento de 10 dólares en el precio del Brent podría traducirse en un aumento del 4% en los precios en surtidores. Daniel Montamat, exsecretario de Energía, explicó que la exportación de gas natural licuado desde Qatar hacia China depende de rutas críticas como los golfos de Pérsico y Omán y que, si el conflicto se resuelve pronto o se mantiene en niveles menores, los mercados mundiales podrían ajustarse y volver a condiciones previas.
Por otra parte, Yanina Lojo, especialista en comercio internacional, advirtió que, tras reducir su dependencia del gas ruso, Europa ahora depende del gas natural licuado de Qatar, por lo que un eventual cierre de ese suministro elevaría los costos energéticos y desaceleraría la economía europea. Esto tendría efectos en el comercio global, y para Argentina, podría traducirse en mayores ingresos por exportación de energía en un escenario favorable, aunque con el riesgo de una presión inflacionaria internacional y mercados más volátiles.
El contexto internacional presenta, por tanto, un escenario dual para Argentina: mientras que los menores precios del petróleo afectarían las exportaciones, los aumentos en los precios internacionales generan beneficios económicos en forma de mayores divisas y producción, pero también riesgos asociados a la escalada del conflicto y la volatilidad global.