El Hospital Vall d’Hebron en Barcelona realizó con éxito el primer trasplante completo de cara en España a partir de una donante que había decidido someterse a eutanasia. La operación, llevada a cabo recientemente, representa la tercera intervención de este tipo en el país y se enmarca entre las 54 realizadas a nivel mundial. Este procedimiento, que requiere de una estricta preparación y coordinación, solo está disponible en unos pocos centros especializados con experiencia en cirugías reconstructivas avanzadas.
El trasplante de cara, una de las cirugías más complejas en el campo de la cirugía reconstructiva, inició hace 20 años en Francia y desde entonces ha evolucionado significativamente. En España, el Vall d’Hebron realizó el primer trasplante total en 2010, consolidándose como uno de los centros líderes en este tipo de intervenciones. Hasta ahora, han logrado avances relevantes como el uso de tejido en donantes en asistolia controlada y, en esta ocasión, el trasplante de un rostro completo a partir de una donante que eligió la eutanasia.
La operación, que involucró a un centenar de profesionales, fue realizada a Carme, una mujer cuya cara fue gravemente afectada por una infección bacteriana que causó necrosis, limitándole severamente su capacidad para alimentarse, respirar y realizar movimientos faciales. La donante, que decidió donar sus órganos tras optar por eutanasia, permitió que Carme recuperara su salud y su autoestima.
La coordinadora médica de Donación y Trasplantes del Vall d’Hebron, la doctora Elisabeth Navas, destacó la generosidad de la donante y su familia, resaltando la madurez y altruismo ejemplar en decisiones tan difíciles. Para la realización del trasplante de cara tipo I, que afecta la parte central del rostro, se requiere que donante y receptora compartan características en sexo, grupo sanguíneo y medidas faciomandibulares, además de una evaluación exhaustiva que incluye aspectos psicológicos, sociales y médicos.
Antes de la intervención, se realiza una planificación en 3D a partir de un TAC, que permite a los cirujanos preparar la cirugía con precisión. Tras la operación, Carme permaneció un mes en hospital, primero en la Unidad de Quemados y posteriormente en rehabilitación facial, recuperando movilidad en los músculos implantados para poder hablar, masticar y gesticular. Este avance refuerza la posición del Vall d’Hebron como pionero en técnicas de donación y trasplante facial en España.