Las autoridades hondureñas mantienen bajo resguardo a una adolescente de 16 años de origen asiático, quien fue rescatada en Roatán bajo sospecha de estar involucrada en un caso de trata de personas. El incidente activó protocolos para menores extranjeros no acompañados, evidenciando los retos del Estado ante delitos internacionales y la necesidad de una coordinación interinstitucional para garantizar su protección y retorno seguro.
Actualmente, la menor está bajo protección institucional en La Ceiba, conforme a las leyes nacionales que protegen a niñas, niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad. Las autoridades han optado por no divulgar detalles específicos sobre su identidad u origen para evitar ponerla en riesgo, manteniendo en reserva su país de procedencia.
Mayeli Flores, directora regional de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf), informó que la adolescente recibe atención integral sin importar su nacionalidad. La atención comprende resguardo, apoyo psicológico, asesoría legal y acompañamiento social, mientras se aclara su situación migratoria y se gestiona su retorno familiar.
Flores explicó que se ha empleado servicios de traducción, ya que la menor, que ya está en territorio hondureño, es tratada conforme a la ley para preservar sus derechos mientras se coordina su regreso a su país y familia. La funcionaria aseguró que se ha contactado a su familia y que las gestiones diplomáticas a través de la Cancillería ya están en marcha para facilitar su retorno lo antes posible.
El proceso requiere la colaboración de la Cancillería para gestionar los contactos internacionales y garantizar que el traslado se realice conforme a la ley y en condiciones seguras. Antes del viaje, se certificará que las condiciones de recepción en su país sean adecuadas y que se adopten medidas para minimizar riesgos, siguiendo los protocolos legales vigentes.
El caso se reveló tras una operación en Roatán, principal destino turístico de Honduras, donde la joven fue encontrada sin compañía legal, con documentación inconsistentes y sin capacidad de comunicarse en español. Ante ello, las autoridades activaron los mecanismos oficiales de protección, incluyendo el Ministerio Público, que investiga si se trata de un delito de trata internacional y si su ingreso fue mediado por engaño, coacción o explotación.
Hasta ahora, no hay personas detenidas ni sospechosos identificados públicamente. La investigación, que se mantiene en reserva debido a la condición de menor y la naturaleza del delito, busca esclarecer la ruta de ingreso de la adolescente, identificar posibles responsables y determinar si fue víctima de una red internacional.
Las autoridades recalcan que los casos de trata internacional en Honduras son poco frecuentes y requieren una respuesta coordinada de varias áreas del Estado. La menor está recibiendo acompañamiento médico, psicológico y legal, en línea con la legislación que protege a víctimas de explotación, la cual establece que, en casos de menores, no es necesario demostrar el uso de medios de presión para la tipificación del delito.
Senaf subraya que la prioridad en este momento es proteger la integridad física y emocional de la joven hasta que las gestiones legales nacionales e internacionales aseguren un entorno adecuado para su retorno. Hasta entonces, permanecerá bajo protección estatal y con acompañamiento constante. Las autoridades se comprometen a informar sobre los avances en la investigación y las responsabilidades relacionadas con su ingreso y traslado a Honduras, una vez se obtengan resultados concretos.