Los fanáticos del Benfica recibieron con una ovación unánime a Gianluca Prestianni durante el partido contra Gil Vicente en la fecha 24 de la liga portuguesa, celebrado en el estadio Ciudad de Barcelos. El delantero argentino, señalado previamente por una acusación de insulto racista por Vinícius Júnior, fue respaldado por la afición, quienes corearon su nombre y expresaron su apoyo en medio de la polémica.
El jugador, de 20 años y exjugador de Vélez, bajó del autobús del equipo entre los primeros en llegar y se detuvo para saludar a los seguidores, quienes le mostraron afecto tras la suspensión provisional impuesta por la UEFA. La organización europea tomó esta medida tras la denuncia de Vinícius Júnior durante el partido de ida en los octavos de final de la Champions League, en el que se le acusó de hacer un insulto racista; sin embargo, la UEFA aclaró que la sanción era provisional y se continuaba investigando.
Durante el encuentro, el técnico del Benfica, José Mourinho, expresó su postura en conferencia de prensa previo al partido, defendiendo la presunción de inocencia y resaltando la importancia de respetar el proceso legal. Mourinho afirmó que, si se demostrara que Prestianni violó principios de respeto, su carrera con el club llegaría a su fin.
El club portugués emitió un comunicado en el que calificó la sanción provisional como una "campaña de difamación" y lamentó la decisión que privaba al equipo de contar con un jugador clave mientras avanzaba la investigación. A pesar de ello, Prestianni viajó a Madrid con el equipo y participó en entrenamientos en el estadio Santiago Bernabéu, aunque finalmente no fue incluido en la convocatoria para la vuelta, tras la confirmación de la UEFA.
Tras la victoria del Benfica por 2-1 en Barcelos, tanto Prestianni como Nicolás Otamendi se acercaron a la tribuna visitante para entregar camisetas a un grupo de niños que los esperaban con carteles, una acción que fue ampliamente difundida en las redes sociales oficiales del club y que fue celebrada por los seguidores.
Este caso se remonta al 17 de febrero, cuando el árbitro François Letexier activó el protocolo antirracismo de la FIFA tras la denuncia de Vinícius Júnior. La interrupción del partido duró diez minutos y la acusación contó con el respaldo de figuras como Kylian Mbappé y otros miembros del Real Madrid, quienes afirmaron haber escuchado el insulto. La UEFA abrió una investigación bajo el artículo 14 de su Reglamento Disciplinario, que contempla sanciones severas para conductas discriminatorias.