El presidente de Colombia, Gustavo Petro, pasó de criticar duramente a su homólogo estadounidense, Donald Trump, llamándolo 'fascista', 'xenófobo' y 'enemigo de la humanidad', a aceptar su invitación para reunirse en la Casa Blanca. La transformación en la relación bilateral refleja un ciclo de casi dos años marcado por tensiones, acusaciones y esfuerzos diplomáticos, que podrían culminar en una cumbre prevista para el 3 de febrero.
Inicialmente, Petro mantuvo una postura de rechazo y alerta hacia Trump, a quien acusó en discursos y redes sociales de representar una amenaza para la democracia y la estabilidad internacional. En septiembre de 2024, en un acto en Chicago, comparó el discurso de Trump con el ascenso del fascismo nazi en 1933. En meses posteriores, calificó a Trump como un peligro para la humanidad y criticó sus políticas antimigratorias, señalando que incentivaban la discriminación racial y la violencia.
El mandatario colombiano también criticó la retórica antimigrante de Trump, denunciando que sus campañas alimentaban un discurso de odio y generaban reacciones violentas. En julio de 2024, incluso, Petro vinculó al exmandatario con un atentado contra Trump, sugiriendo que dicho discurso podía derivar en violencia.
Pese a la tensión, tras la victoria electoral de Trump en noviembre de 2024, Petro optó por una postura institucional, felicitándolo y reiterando la importancia del diálogo y la cooperación en temas como la crisis climática y el desarrollo del sur global. Sin embargo, la relación se deterioró en enero de 2025, tras la investidura de Trump, con lo que Petro calificó como gestos hostiles, como su exclusión de la ceremonia de toma de posesión y la negativa a recibir deportados colombianos.
Las tensiones aumentaron en el segundo semestre de 2025 tras acusaciones de Trump de liderar el narcotráfico en Colombia y amenazas de retirar subsidios. Petro, que en ese momento no poseía visa estadounidense, respondió defendiendo la soberanía de su país y calificando a Trump de ignorante. En diciembre de 2025, el presidente colombiano desafió públicamente a Trump tras ser incluido en la Lista Clinton, invitándolo a participar en el esfuerzo contra el narcotráfico en Colombia.
A principios de 2026, la relación alcanzó un punto crítico con amenazas de intervención militar por parte de Estados Unidos. No obstante, en una llamada telefónica el 7 de enero, ambos mandatarios lograron reducir la tensión y acordar una agenda de cooperación en temas de energía y seguridad. Petro destacó que, aunque las diferencias persisten, existe la posibilidad de fortalecer alianzas, especialmente en energías limpias, para promover la paz y la democracia en la región.
Las críticas de Petro contra Trump, iniciadas en 2019, también incluyen acusaciones de apoyo a políticas fascistas y su apoyo al republicanismo en campañas en Colombia. Aunque en el pasado Petro fue muy crítico y su discurso fue marcado por enfrentamientos verbales, ahora se abre a un diálogo que reflejará una estrategia de diplomacia y busca una relación más constructiva con Washington.