El presidente de Colombia, Gustavo Petro, volvió a acaparar la atención pública tras realizar una declaración humorística sobre su vida privada, en la que afirmó que 'puede que en la cama sea inolvidable'. La polémica resurgió a finales de enero de 2026, luego de que Petro comentara en un discurso que es 'muy bueno en la cama' y aseguró que quienes se han acostado con él 'nunca lo pueden olvidar'.
Esta declaración generó debate en las redes sociales y en la opinión pública, especialmente después de la publicación de una columna de opinión del periodista Daniel Samper Ospina en la revista Cambio. La columna, titulada 'Si gana Cepeda', combina sátira y análisis político, y entre sus temas abordó la posibilidad de que Iván Cepeda, aliado de Petro y candidato presidencial del Pacto Histórico, triunfe en las elecciones de 2026.
En su artículo, Samper Ospina satiriza hechos como el uso de inteligencia artificial para promocionar productos religiosos y políticos, y hace comentarios mordaces sobre figuras como el ministro del Interior, Armandito Benedetti, y sobre el crecimiento en las encuestas de Cepeda, con descripciones humorísticas que incluyen referencias a su físico y a una supuesta intención de llevar un gobierno 'milimétrico, revolucionario y controlado hasta los detalles más triviales'.
Una de las partes más polémicas fue la referencia a Petro y su vida íntima. La columna afirmó que 'el pueblo premia su confesión de que él es inolvidable en la cama', dato que se consideró una burla hacia el mandatario, aunque la referencia se distanció del acto político y se centró en su vida personal. Petro reaccionó en su cuenta de X (antes Twitter), diciendo: 'Puede que en la cama sea inolvidable, ya veremos, pero sí en la historia. Por una sola razón: hice el primer gobierno no oligárquico y democrático en al menos un siglo'.
El mandatario aprovechó la oportunidad para centrarse en su legado. Destacó que su gobierno representa un cambio profundo en Colombia, con un enfoque en visibilizar a comunidades rurales, afrodescendientes y sectores populares, además de promover reformas en salud, pensiones y trabajo para reducir las desigualdades heredadas de un sistema oligárquico que dominó el país durante casi un siglo.
Desde su llegada al poder, Petro ha desafíado las élites tradicionales y ha promovido una agenda que amplía la participación social y política, con la elección de Francia Márquez como vicepresidenta como símbolo de estos cambios. Sin embargo, su estilo de gobierno y las alianzas que ha tenido que pactar con sectores tradicionales han generado críticas, señalando posibles tensiones en la división de poderes y cuestionando la naturaleza democrática de su administración.
Mientras algunos ven en Petro un auténtico cambio, otros consideran que ha replicado o incluso agravado antiguas estructuras políticas, poniendo en tela de juicio su promesa de renovación democrática en Colombia.