La Guardia Civil informó que solo uno de los 19 maquinistas de Renfe, Ouigo e Iryo que transitaban por la tramo de la línea de alta velocidad de Adamuz (Córdoba) en la fecha del accidente del 18 de enero reportó haber percibido alguna anomalía en la vía. Tras las investigaciones, el informe del equipo de la Policía Judicial detalla que la mayoría de los conductores no detectaron síntomas o incidentes durante sus recorridos en esa zona, según el atestado entregado al juzgado de Montoro y al que tuvo acceso Infobae.
El documento recoge las declaraciones de los maquinistas, quienes circularon por el tramo donde ocurrió la tragedia, en los cuales solo uno mencionó haber sentido un golpe en el lado derecho del tren, mientras que los demás no reportaron ninguna irregularidad. La investigación busca determinar si existieron signos previos de deterioro en la infraestructura o problemas técnicos en el material rodante, sin que hasta ahora se hayan encontrado indicios concluyentes.
Las diligencias forman parte del análisis técnico y de las inspecciones en la vía, donde los agentes revisan aspectos como el estado de las traviesas, los carriles, soldaduras y otros elementos, además de verificar las obras realizadas en la zona y las empresas responsables. También se analiza la posibilidad de un incidente estructural en el tren, como la caída de piezas o enganches, y se recopilan datos de los registradores jurídicos para reconstruir los momentos previos al siniestro.
Por ahora, no se han detectado indicios que sugieran una conducción negligente, y las hipótesis principales apuntan a un fallo en la infraestructura ferroviaria, específicamente en una unión entre railes de diferentes épocas, uno fabricado en 2023 y otro en 1989, con distintos grados de acero. La investigación continúa en distintos frentes, sin descartar ninguna línea, y el análisis técnico en curso es clave para esclarecer las causas del accidente que dejó 46 víctimas mortales.