Gregor Mendel, el padre de la genética, cultivó arvejas en su monasterio y revolucionó la biología moderna

09/02/2026 17:00 | 1 min de lectura

Gregor Mendel, el padre de la genética, cultivó arvejas en su monasterio y revolucionó la biología moderna

Gregor Mendel, monje del monasterio de Santo Tomás en Brno, desarrolló en silencio los principios fundamentales de la genética moderna al realizar experimentos con arvejas desde 1856 hasta 1864. Sus estudios, que abarcaban cerca de 28,000 plantas, mostraron cómo ciertos caracteres heredados, como el color y la forma de las semillas, se transmiten de manera predecible, estableciendo las bases de las leyes mendelianas. Publicados en 1866, sus hallazgos contradecían la creencia predominante de la herencia por mezcla y sentaron las bases para entender cómo los rasgos se heredan entre generaciones.

Aunque sus descubrimientos no fueron reconocidos en vida, el trabajo de Mendel fue redescubierto a principios del siglo XX por científicos como Carl Correns, Hugo de Vries y Erich von Tschermak, quienes reconocieron su importancia y dieron origen al campo de la genética. Sus principios permitieron avanzar en áreas clave como la agricultura, la medicina y la evolución, y sentaron las bases para proyectos como el de mapeo del genoma humano.

El carácter pionero de Mendel en biología no usó términos como ‘gen’ o ‘genética’, que fueron acuñados posteriormente, en 1905 por William Bateson y en 1909 por Wilhelm Johannsen. La relevancia de sus descubrimientos trasciende su contexto inicial, explicando también la herencia en animales y humanos, y contribuyendo a responder preguntas fundamentales sobre la transmisión de características en biología. Antes de su muerte, Mendel expresó confianza en que su trabajo sería valorado con el tiempo, una predicción que hoy está plenamente justificada, consolidando su legado en la ciencia moderna y en nuestro entendimiento del código genético.

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