El presidente de Honduras, Nasry Asfura, anunció la suspensión del uso de escoltas policiales, militares y sirenas por parte de funcionarios públicos en sus desplazamientos diarios, en una iniciativa destinada a promover la austeridad y fortalecer la confianza ciudadana. La medida, vigente desde ahora, afecta a ministros, viceministros, directores y otras autoridades, quienes deberán afrontar el tráfico y movilizarse en igualdad de condiciones que los ciudadanos comunes.
Según informó Asfura, esta decisión busca reducir los privilegios que anualmente generan costos considerables al Estado y que, en su opinión, han contribuido a una percepción negativa hacia la clase política. En un acto simbólico, el mandatario también redujo significativamente su propia seguridad oficial, optando por emplear vehículos particulares y financiar sus medidas de protección con recursos propios.
El presidente aclaró que, si bien reforzará su seguridad personal, no continuará utilizando los recursos estatales para su protección, en línea con la política de austeridad. Además, ordenó a las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional que enfoquen su labor en tareas de protección a la ciudadanía, manteniendo la vigilancia en barrios, comunidades y vías públicas.
La prohibición del uso de sirenas motorizadas y escoltas, salvo en casos justificados, responde a la intención de reducir el impacto en la movilidad urbana y evitar actitudes discriminatorias. Asfura calificó estas prácticas como «humillantes para la población» y subrayó que reflejan una desconexión con la realidad social de los hondureños.
El mandatario también reconoció que el uso excesivo de estos privilegios se había convertido en una costumbre, fortaleciendo una percepción de superioridad que contrasta con los esfuerzos por administrar los recursos públicos de manera eficiente y transparente.
Esta decisión responde en parte a presiones de organizaciones civiles, empresarios y ciudadanos, quienes han criticado el elevado gasto en seguridad y el daño a la imagen institucional. El gobierno considera esta medida como un paso inicial para reconstruir la relación entre Estado y sociedad, aunque aclaró que los cambios profundos en infraestructura y gestión urbana requerirán tiempo y perseverancia.
Asfura enfatizó que los recursos del Estado deben usarse de forma responsable, y que el abuso de sistemas de protección y corrupción dañan la confianza pública en las autoridades. Además, hizo un llamado a los medios de comunicación para que acompañen este proceso informando con veracidad y responsabilidad, resaltando la importancia del periodismo en supervisar el trabajo gubernamental y promover una sociedad más equitativa.
Desde la perspectiva ciudadana, la eliminación de convoyes oficiales y sirenas marca un cambio en la relación entre funcionarios y población, proyectando la idea de un poder más cercano y menos privilegiado. La iniciativa busca generar una transformación en la cultura institucional y fortalecer la percepción de un Gobierno que trabaja para todos los hondureños.