Un operativo conjunto en Concordia, Sinaloa, para localizar a los mineros desaparecidos desde el 23 de enero ha resultado en la detención de cuatro individuos en dos intervenciones separadas, además del levantamiento de armas, municiones y equipamiento táctico. La Secretaría de Seguridad Pública del Estado confirmó que en una primera acción arrestaron a un hombre y una mujer armados en las cercanías del poblado La Concepción, quienes intentaron huir y fueron detenidos; en su poder se hallaron un fusil SCAR, una pistola Glock, cargadores y más de 50 cartuchos. En una segunda operación, realizada por el Grupo de Operaciones Especiales Sinaloa (GOES) y fuerzas federales, arrestaron a otros dos civiles en las inmediaciones de El Verde, con armas largas tipo AK-47, cargadores, municiones y chalecos tácticos. Los cuatro detenidos quedaron a disposición del Ministerio Público Federal, quien investiga su posible vínculo con la desaparición de los mineros, quienes están en paradero desconocido desde el 23 de enero. La investigación abarca ya cinco cateos en Mazatlán y Concordia, donde se encontraron pertenencias, documentos y dispositivos electrónicos relacionados con los afectados, que están siendo analizados por peritos tecnológicos. La Fiscalía General del Estado de Sinaloa, liderada por Claudia Zulema Sánchez Kondo, destacó que la investigación se inició un día después de la desaparición y ha contado con cooperación de la Secretaría de la Defensa Nacional, la Guardia Nacional, la Marina y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, movilizando a más de 1,190 elementos y recursos como helicópteros y aviones. Hasta ahora, se han presentado cinco denuncias formales por la desaparición que, según la empresa Vizsla Silver, afecta a 10 empleados, y familiares elevan la cifra a 14. La fiscal reiteró que la falta de denuncias oficiales limita las acciones legales y llamó a las familias y a la empresa a formalizar todos los reportes. Los mineros, entre ingenieros, geólogos y responsables de seguridad y medio ambiente, fueron secuestrados en una acción sorpresiva en la mañana del 23 de enero en dos operaciones simultáneas. Las familias aseguran que sus seres queridos son personas honestas y de trabajo, y rechazan cualquier vinculación con actividades ilícitas, resaltando sus perfiles clave en la operación de la mina.