La Asamblea Nacional de Francia aprobó de forma unánime una reforma que elimina explícitamente la obligación de mantener relaciones sexuales en el ámbito matrimonial, poniendo fin al llamado 'deber conyugal'. La normativa establece que la negativa sexual ya no podrá ser utilizada como argumento en procesos de divorcio y refuerza el consentimiento como principio fundamental en las relaciones conyugales. La iniciativa, promovida por la diputada Marie-Charlotte Garin, responde a un caso de violencia sexual que conmocionó a la opinión pública, protagonizado por Gisèle Pelicot, quien fue víctima de violaciones organizadas por su esposo, alegando un supuesto 'permiso' legal para justificar su conducta. La reforma también contempla que en los matrimonios civiles se lea una cláusula que reafirme que la convivencia no implica obligaciones sexuales entre cónyuges. Este cambio legal apunta a promover mayor claridad y protección de los derechos individuales dentro del matrimonio y a combatir interpretaciones tradicionales que han permitido justificar abusos. La ley aún debe pasar por el Senado, donde podrían proponerse enmiendas, antes de su aprobacion definitiva y entrada en vigor prevista para este verano. El avance legal está alineado con otras reformas en Europa que priorizan el consentimiento en las relaciones sexuales, enviando un mensaje claro contra la cultura de la violación y las imposiciones en las relaciones conyugales. La iniciativa busca también limitar el uso del deseo sexual como motivo para disolver un matrimonio, fortaleciendo la protección contra la violencia sexual y rechazando la idea de que las relaciones sexuales puedan ser exigidas en matrimonio, según expresó la diputada Garin.