El mercado central de San Salvador reunió a más de 70 agricultores y emprendedores en la celebración del tradicional festival del Jocote Barón Rojo y la guayaba, evento que busca promover la diversidad de preparaciones culinarias y fortalecer la relación entre productores rurales y la comunidad urbana. La actividad, desarrollada hoy de 2:00 p.m. a 6:00 p.m., ofreció a los asistentes degustaciones de productos artesanales, actividades recreativas organizadas por la alcaldía y la oportunidad de conocer los frutos de temporada que destacan por su valor en la gastronomía nacional.
Durante el festival, los visitantes pudieron disfrutar de una variedad de preparaciones que incluyeron el jocote y la guayaba en su forma fresca, así como en vinos, jaleas, conservas, dulces y platos principales con carne o pollo saborizados con el dulce característico de estos frutos. La organización del evento no solo tuvo un enfoque comercial, sino que también buscó fortalecer los vínculos entre pequeños productores y consumidores, facilitando el acceso a productos tradicionales en la capital.
La Red de Mercados capitalinos, encargada de la logística, consolidó este espacio como una plataforma de promoción para agricultores y vendedores, muchos de los cuales trabajan lejos de los circuitos urbanos. Además, se promovieron actividades culturales y de entretenimiento para toda la familia, con la finalidad de transformar la visita en una experiencia integral.
Este festival en San Salvador emula a la versión tradicional en San Lorenzo, Ahuachapán, donde cada año en marzo se realiza la edición central del evento, impulsada por la Comisión Nacional de la Micro y Pequeña Empresa (CONAMYPE). En esa localidad, aproximadamente 600 productores cultivan más de 1,000 manzanas de jocote, con una cosecha anual estimada de 300,000 cajillas y una rentabilidad cercana a los 3 millones de dólares, generando alrededor de 1,000 empleos durante la temporada.
La celebración en Ahuachapán no solo impulsa la economía local, sino que también fomenta el turismo regional: los visitantes disfrutan de platillos tradicionales como postres, pupusas, jocotes en miel, pizzas artesanales, tartaletas y la bebida típica chilate. La festividad suele atraer hasta 20,000 turistas en su día principal, según registros oficiales.
Además del aspecto gastronómico, el evento funciona como una oportunidad para explorar otras atracciones de la región, como excursiones a plantaciones de jocote, recorridos en tren turístico hacia el Río Grande, frontera con Guatemala, y una variada oferta de restaurantes en la ribera del río. El centro turístico de la cooperativa El Jícaro complementa la experiencia con piscinas, canopy y laberintos.
El festival del Jocote Barón Rojo en el mercado central de San Salvador representa una extensión de esta tradición en la región occidental, acercando sabores, tradiciones y oportunidades laborales a la población capitalina, consolidándose como un puente entre productores rurales y consumidores urbanos.