El Perú pierde a Lizeth Marzano, una de sus figuras más representativas en el deporte de apnea y un ejemplo de talento multidisciplinario, quien falleció a los 33 años. La deportista, reconocida por su dedicación en las competencias nacionales e internacionales, además combinaba su pasión por el mar con estudios avanzados en diseño industrial y un MBA en la Universidad del Pacífico. Originaria del Perú, Lizeth fue símbolo de disciplina, superando barreras con esfuerzo y pasión.
Quienes la conocieron describen a Lizeth como una mujer apasionada por el running, la música, la pesca submarina y el cuidado de sus sobrinos, dejando un legado de esfuerzo y afecto en su entorno. Su muerte generó una profunda consternación en la comunidad deportiva y entre sus allegados. Aldo Montero, campeón de apnea y amigo cercano, rememoró con emotividad la amistad que los unía y expresó que, en cada respiración antes de sumergirse en el agua, Lizeth estará con él. Katherinne Narro, otra amiga, reveló el vacío que deja su partida y destacó la pasión que Lizeth ponía en cada proyecto, desde su tesis hasta el cuidado de sus mascotas.
Mientras familiares y amigos enfrentan la pérdida, en Perú se atiende la situación legal relacionada con un accidente que terminó con la vida de la deportista. La Justicia lleva a cabo una audiencia virtual para decidir sobre la prisión preventiva de Adrián Villar Chirinos, involucrado en el incidente ocurrido el 17 de febrero, cuando atropelló a Lizeth en la avenida Camino Real y huyó del lugar, situación que ha generado rechazo social. La fiscalía mantiene que su comportamiento inicial fue deliberadamente evasivo, y la decisión judicial se presenta como un paso crucial en busca de justicia para Lizeth Marzano, quien dejó una huella imborrable en la memoria del país.