El escándalo conocido como 'Chifagate' se intensificó tras la difusión de imágenes del presidente interino José Jerí ingresando encapuchado a un restaurante chino en San Borja, en horas nocturnas. La visita, vinculada al empresario chino Zhihua Yang, conocido como 'Johnny', ocurrió en un local que Yang dirige y con quien Jerí ha sostenido varias reuniones dentro y fuera del Palacio de Gobierno.
La situación se complicó cuando se descubrió que empresas relacionadas a Yang y sus asociados han obtenido contratos importantes como proveedores del Estado, lo que generó sospechas sobre la naturaleza de los encuentros y motivó contradicciones en las declaraciones del mandatario.
En varias ocasiones, José Jerí intentó minimizar la presencia de Xi Wu Xiaodong, un empresario chino que participó en algunas reuniones. Jerí afirmó que Xiaodong, quien tiene vínculos comerciales con empresas proveedoras del Estado y cuenta con orden de arresto domiciliario, no dominaba el español, por lo que no tuvo participación activa en las conversaciones. Además, el mandatario afirmó que su rol en esas reuniones se limitó a 'servir los platos' y que su presencia era solo circunstancial, acompañando a Zhihua Yang.
Contrario a estas aseveraciones, Xiaodong compareció ante la Comisión de Fiscalización del Congreso y, fluentemente en español, negó las versiones del presidente, asegurando que ha tenido comunicación directa con Jerí y que su participación no fue meramente administrativa. Como traductor certificado, Xiaodong aclaró que es un empresario con intereses comerciales relevantes.
Para justificar sus frecuentes visitas al local, Jerí compartió que asistió a la cena en la noche del 3 de diciembre, alegando que fue con su escolta tras una jornada de trabajo en el sur del país. Sin embargo, un análisis combinado de datos oficiales y registros de agendas revela que esta versión no se sostiene. El funcionario regresó de Tacna a las 6:00 p.m., permaneció en el Ministerio del Interior hasta las 8:16 p.m., y a las 8:45 p.m. ya estaba en Palacio recibiendo a la ministra de Economía, Denise Miralles. La diferencia de tiempos hace imposible que haya llegado a la cena en San Borja en menos de 30 minutos, lo que lleva a sospechar que dicha reunión no ocurrió cuando Jerí afirma, o fue en un horario oculto.
Tras filtrarse imágenes de cámaras de seguridad, Jerí justificó sus encuentros argumentando que estaban relacionados con la coordinación del Día de la Amistad China-Perú. Sin embargo, expertos políticos y diplomáticos señalan que la ley establece que gestiones de agendas binacionales corresponden a la Embajada de China y a los canales diplomáticos oficiales. La misma embajada confirmó en redes sociales que dichas coordinaciones se realizaron principalmente con el Ministerio de Cultura.
Este conjunto de hechos y contradicciones genera dudas sobre la autenticidad de las versiones oficiales del Gobierno, así como sobre la transparencia en las gestiones que involucran a empresarios chinos en escenarios privados y en horarios poco claros, alimentando la hipótesis de un posible lobby bajo la sombra del poder.