La consultora en comercio internacional, Celeste, afirmó que el actual escenario del comercio exterior requiere una visión integral, de largo plazo y diversificada. En una entrevista, compartió su análisis sobre el reordenamiento de los mercados, la necesidad de ampliar orígenes y alianzas estratégicas, y el desafío de proyectar a las empresas argentinas con una perspectiva global en un contexto cada vez más dinámico y complejo.
Celeste explicó que los cambios en el comercio exterior impulsaron un proceso de transformación en empresas de todos los tamaños, desde pymes hasta grandes corporaciones. Este período de transición llevó a muchas a salir de su zona de confort: fabricantes que comenzaron a importar, productores que se convirtieron en clientes o competidores, generando caos pero también numerosas lecciones.
Este escenario ha fomentado la innovación en las compañías argentinas, que ahora buscan nuevos mercados, desarrollan productos innovadores y expanden sus exportaciones. Muchas empresas que durante años se dedicaron a un producto se enfrentaron a la necesidad de reestructurar sus procesos internos, reasignar personal a áreas como marketing y logística, y adoptar un liderazgo adaptado, todo en respuesta a la evolución del mercado global.
A su vez, Celeste resaltó que en Argentina persiste una resistencia cultural al cambio y la reinvención, pero la realidad mundial exige una mentalidad más abierta y proactiva. En este contexto, destacó que, aunque China sigue siendo un mercado crucial, no se debe depender solo de él: también deben explorarse países como Turquía e India, que ofrecen calidad, buenas relaciones comerciales y rutas interesantes.
La experta sugirió que las empresas deben anticiparse al futuro, contar con planes alternativos y diversificar sus alianzas internacionales, fortaleciendo su soporte frente a posibles cambios económicos o políticos. Mencionó que diversos territorios antes considerados de menor valor estratégico hoy poseen gran potencial, y es imprescindible que los líderes actúen con una mentalidad abierta y orientada al largo plazo.
Celeste también resaltó el reconocimiento internacional de Argentina por sus capacidades técnicas, comerciales y humanas, lo cual favorece la proyección en el mercado global. Ejemplificó que empresas argentinas exportan actualmente productos tradicionales, como empanadas, pero que el potencial para ampliar la diversidad exportadora es inmenso, pese a la autolimitación que muchas veces surge del mismo sector.
En relación con las tendencias futuras, mencionó que muchas empresas están tomando decisiones difíciles, enfocándose en innovación, estructura y alianzas estratégicas, mientras competidores colaboran para acceder a nuevos mercados y optimizar procesos. Este cambio propicia un comercio exterior más colaborativo, global y conectado, que beneficiará especialmente a las pymes, medianas y grandes compañías.
Finalmente, Celeste instó a los empresarios a escuchar diferentes perspectivas y a pensar en la empresa que desean liderar en el futuro, sin dejarse llevar por la urgencia, y entendiendo que el éxito no solo se mide por volumen o ventas, sino por la visión, el plan y la paciencia para ejecutarlo. El llamado es a ampliar la mirada y a adoptar una estrategia que considere el comercio exterior como un proceso integral y a largo plazo.