El sistema de control de la jornada laboral en España sufrirá cambios contundentes a partir de 2026, según informó el abogado laboralista Sebastián Ramírez, conocido en redes sociales como @leyesconsebas. En un video difundido en TikTok, Ramírez explicó que la normativa será mucho más estricta, alertando que muchas prácticas actuales dejarán de ser válidas, lo que ha reavivado el debate sobre cómo los empleadores deben registrar la presencia de sus trabajadores y qué obligaciones tendrán las empresas.
Ramírez subrayó que el modelo tradicional, basado en hojas de papel o sistemas poco verificables, quedará obsoleto con la nueva regulación, en línea con las exigencias europeas para el control del tiempo laboral. La normativa impulsará la implantación de mecanismos digitales que registren con precisión las horas efectivamente realizadas por cada empleado.
El especialista detalló que el nuevo sistema debe cumplir con tres requisitos clave: primero, que el registro abarque toda la jornada efectiva, incluyendo horas extras y prolongaciones, para evitar que estas se oculten y no sean remuneradas. Segundo, que el control horario sea completamente digital, eliminando las metodologías manuales que permiten modificaciones posteriores y dificultan la supervisión. Tercer, que la Inspección de Trabajo tendrá acceso inmediato a los datos, sin necesidad de requerimientos previos, facilitando la fiscalización autónoma de las horas extras.
Ramírez advirtió que la regulación será inflexible y que el incumplimiento podrá conllevar sanciones significativas. El objetivo principal es erradicar el fraude en las horas extraordinarias no declaradas y asegurar que el tiempo realmente trabajado coincida con lo remunerado. Para los empleados, esto representa una mayor protección contra jornadas abusivas, y para las empresas, la obligación de actualizar sus sistemas tecnológicos y protocolos internos.
El abogado también resaltó que el control horario pasa de ser una formalidad administrativa a un mecanismo de trazabilidad total, que exige una preparación anticipada por parte de empleadores y responsables de recursos humanos. La reforma todavía requiere detalles en su desarrollo reglamentario, pero la señal es clara: la gestión del registro de jornada entrará en una nueva era de máxima precisión y control digital.