Durante la vigésima primera jornada de la Bundesliga, el mediocampista argentino Exequiel Palacios, jugador del Bayer Leverkusen, se vio involucrado en un violento altercado con Kevin Stoger del Borussia Mönchengladbach en el estadio Borussia-Park. El incidente, que interrumpió el empate 1-1 en el minuto 68, generó tensión en el campo y requirió la intervención del árbitro Christian Dingert, quien amonestó a ambos jugadores y permitió que el partido continuara.
La disputa se desató tras un forcejeo por un balón cerca de la banda, en el que Stoger le arrancó la camiseta a Palacios, dejándolo sin prenda en medio del juego. Esta acción provocó un tumulto con la participación de jugadores de ambos equipos, en una tarde marcada por alta presión deportiva. La situación fue la más tensa de un encuentro en el que Mönchengladbach abrió el marcador a los diez minutos con un gol de Jannis Engelhardt, y Leverkusen igualó antes del descanso con un tanto en propia puerta de Philipp Sander.
En la segunda mitad, ambos equipos buscaron adelantarse en el marcador, pero fallaron en concretar sus oportunidades. El partido mantuvo su intensidad, no obstante, la tensión estalló nuevamente tras la pelea, dejando secuelas visibles en Palacios, quien quedó sin su camiseta en medio del campo. La acción no solo provocó alteraciones en el juego, sino también un escándalo que fue comparado con episodios de alta rivalidad en el fútbol alemán.
El empate de 1-1 mantuvo al Leverkusen en la quinta posición de la Bundesliga, tras una racha de cuatro victorias consecutivas, y extendió la mala racha del Mönchengladbach, que no gana desde noviembre de 2019 y ocupa la 12ª posición en la tabla, con solo tres puntos por encima del descenso. A pesar de la racha negativa, el entrenador Eugen Polanski cuenta con el respaldo de la dirigencia, según declaró el presidente Rainer Bonhof.
En aspectos individuales, Palacios ingresó en la segunda mitad en sustitución de Equi Fernández, sumando minutos en un partido marcado por la tensión y la polémica, que quedó en evidencia con la pelea que protagonizó y su camiseta rota tras el contacto con Stoger.