En El Salvador, aproximadamente el 60% de la población adulta mayor padece alguna enfermedad crónica no transmisible, una problemática que afecta a cerca de 540,000 personas del total de 900,000 adultos mayores, según datos de expertos en gerontología. El geriatra Luis Bermúdez, en entrevista con Infobae, destacó que la mayoría de estos individuos enfrenta al menos una condición, y cerca de un tercio tiene múltiples padecimientos, lo que incrementa su riesgo de dependencia, discapacidad y complicaciones de salud.
Estas enfermedades, que incluyen problemas cardiovasculares, diabetes tipo 2, enfermedades respiratorias como EPOC y ciertos tipos de cáncer, son responsables de una alta mortalidad en el grupo de edad avanzada en el país. Bermúdez explicó que, si bien son no transmisibles y de progresión lenta, su impacto en la vejez es significativo, siendo principales causas de discapacidad y fallecimiento.
El especialista hizo énfasis en la importancia de la prevención y el control regular, así como en mantener un estilo de vida saludable desde la adultez media, especialmente entre los 40 y 60 años. Factores como la alimentación balanceada, la actividad física adaptada, evitar el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol, además de el mantenimiento de redes sociales, son cruciales para reducir la prevalencia y el impacto de estas enfermedades.
Bermúdez advirtió que muchas de estas afecciones no presentan síntomas en sus etapas iniciales, lo que lleva a diagnósticos tardíos y a complicaciones de mayor gravedad cuando el paciente llega a emergencias. Por ello, recomendó realizar chequeos preventivos al menos una vez al año y adoptar hábitos saludables para conservar la autonomía y calidad de vida.
A nivel global, las enfermedades crónicas no transmisibles representan un desafío sanitario mayor, con 43 millones de muertes en 2021, el 75% del total, incluyendo 18 millones de fallecimientos prematuros antes de los 70 años, la mayoría en países de ingresos bajos y medianos. Estas afecciones, especialmente cardiovasculares, cáncer, enfermedades respiratorias y diabetes, concentraron el 80% de esas muertes, subrayando la necesidad de detección temprana, tratamiento oportuno y cuidados paliativos para reducir su carga en la población mundial.