Estudio internacional revela que el envejecimiento cerebral afecta la memoria a través de una red de regiones del cerebro

03/02/2026 05:30 | 2 min de lectura

Estudio internacional revela que el envejecimiento cerebral afecta la memoria a través de una red de regiones del cerebro

Un amplio análisis realizado por científicos de Harvard y otras instituciones internacionales ha confirmado que la pérdida de memoria en la vejez no se origina en una única estructura cerebral, sino en una vulnerabilidad estructural distribuida que involucra diversas regiones del cerebro. La investigación, publicada en Nature Communications, evaluó más de 10,000 resonancias magnéticas y 13,000 pruebas de memoria en adultos sanos en distintas etapas de la vida.

El equipo liderado por Didac Vidal-Piñeiro, Øystein Sørensen y Marie Strømstad analizó datos recopilados en 13 estudios internacionales, con el objetivo de comprender qué cambios estructurales en el cerebro acompañan la deterioro de la memoria en el envejecimiento. Aunque anteriormente se relacionaba principalmente la pérdida de memoria con la atrofia del hipocampo, los resultados muestran que dicha estructura, fundamental en la consolidación de recuerdos, es especialmente sensible al paso del tiempo, pero no la única involucrada.

El estudio revela que la memoria depende de una red distribuida que incluye regiones corticales y subcorticales, y que el deterioro en estos circuitos afecta la capacidad de recordar. Según el neurólogo Álvaro Pascual-Leone, esto indica que la relación entre envejecimiento cerebral y pérdida de memoria es compleja y no lineal, reflejando una vulnerabilidad estructural global.

Los datos muestran que un mayor grado de pérdida de tejido cerebral, especialmente cuando supera ciertos umbrales, conduce a un declive acelerado en la memoria. Además, factores biológicos como la edad, el estilo de vida y condiciones médicas previas influyen en la velocidad y gravedad de este deterioro.

El análisis también evaluó el impacto del gen APOE ε4, asociado con un riesgo elevado de Alzheimer. Aunque portadores de este gen muestran mayor atrofia cerebral y pérdida de memoria, el patrón de deterioro sigue siendo similar al del resto de la población, sugiriendo que no hay una única causa.

Asimismo, investigadores destacan que hábitos saludables como la actividad física, la estimulación cognitiva y el cuidado de la salud vascular pueden moderar la trayectoria del deterioro cognitivo, abriendo nuevas vías para estrategias preventivas.

El estudio distingue biomarcadores estructurales que pueden predecir quiénes tienen mayor riesgo de deterioro, lo que facilitará diagnósticos tempranos y enfoques personalizados para prevenir enfermedades neurodegenerativas. Los autores sostienen que comprender cómo la arquitectura cerebral contribuye a la vulnerabilidad de la memoria facilitará el diseño de políticas de salud y programas preventivos, marcando un avance significativo en el estudio del envejecimiento cerebral.

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