El Observatorio Económico, Financiero y Social de la Universidad de Lima (ULIMA) publicó un informe en diciembre de 2025 que reconfigura la percepción sobre las privaciones sociales en Perú. El Reporte Trimestral Socioeconómico y de Bienestar analiza el impacto del Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) y ofrece una visión más completa de las dificultades que enfrentan diversos hogares en áreas como salud, educación, vivienda, empleo y acceso a servicios básicos.
Mientras la pobreza monetaria, basada en niveles de ingreso o gasto, puede subestimar la situación real (por ejemplo, al dejar de ser pobre por solo un sol adicional), el IPM evalúa múltiples dimensiones de vulnerabilidad. El equipo dirigido por Rosa Luz Durán, Julio del Castillo, José Luis Nolazco y Paul Zevallos argumenta que esta medición multidimensional refleja con mayor precisión la percepción de bienestar y las privaciones profundas, especialmente en regiones rurales y zonas rezagadas.
El estudio revela que Loreto, Puno y Huánuco registran los niveles más altos de pobreza multidimensional tras el análisis del IPM. Además, distingue entre las regiones con mayores niveles de pobreza y aquellas donde existe una 'pobreza oculta', es decir, áreas donde la brecha entre pobreza multidimensional y pobreza monetaria es significativa y las privaciones permanecen invisibles si solo se consideran los ingresos.
El informe destaca que el IPM facilita la identificación de zonas vulnerables que no se reflejan en las cifras tradicionales, recomendando su uso para mejorar la formulación de políticas públicas más efectivas. Sin embargo, en diciembre de 2025, el gobierno, dirigido en ese momento por la expresidenta Dina Boluarte, modificó los indicadores oficiales de pobreza multidimensional, reemplazando el sistema de dimensiones por un índice sintético único.
Expertos señalan que esta modificación limita la capacidad de captar la complejidad de las privaciones sociales y podría distorsionar las cifras reales, dificultando la atención a los grupos más vulnerables. Durante 2025, el panorama sobre la pobreza en Perú continúa en debate, en espera de las cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), proyectadas para mayo, que servirán como referencia principal para formular políticas. La tendencia indica que un enfoque integral y multidimensional es esencial para diseñar soluciones efectivas y precisas en la lucha contra la pobreza.