Estados Unidos reporta un aumento sin precedentes en casos de sarampión durante enero de 2026, con un total de 588 contagios confirmados, según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). La expansión afecta a 17 estados, principalmente en comunidades con baja vacunación, y pone en riesgo el estatus de país libre de la enfermedad, logrado en 2000.
El brote, considerado uno de los más severos en la historia reciente del país, se concentra en Carolina del Sur, donde se han registrado 467 casos desde octubre de 2025. Las autoridades sanitarias han impuesto cuarentenas a más de 400 personas, incluidos estudiantes, en esfuerzos coordinados para limitar la transmisión. La mayoría de los contagios corresponden a comunidades con aceptación limitada a la vacunación y bajos niveles de inmunización.
El incremento en los casos supera el promedio anual desde que Estados Unidos eliminó el sarampión en 2000, y solo en nueve ocasiones desde entonces se han superado cifras similares, según los CDC. La caída en la cobertura de vacunación infantil, que en el ciclo escolar 2024-2025 fue del 92.5 %, frente al 95.2 % previo a la pandemia, se señala como principal causa de la expansión del virus.
El virus también circula en estados como Arizona, California, Florida, Georgia, Idaho, Kentucky, Minnesota, Nebraska, Carolina del Norte, Ohio, Oregón, Dakota del Sur, Utah, Virginia, Washington y Wisconsin. Mientras que Carolina del Sur registra la mayor carga, en otros estados los brotes son de menor escala.
La mayoría de los casos en Carolina del Sur involucran a personas no vacunadas, en su mayoría en entornos escolares y familiares, con medidas de cuarentena dirigidas a contactos estrechos para evitar la propagación local. La presencia del virus en regiones con baja inmunización también se confirma con datos oficiales.
Las causas principales de la propagación incluyen la reducción de la cobertura de vacunación y la resistencia a inmunizarse en ciertos grupos poblacionales, destacaron los CDC. Solo tres casos en enero tuvieron vínculo con viajes internacionales, predominando la transmisión comunitaria.
El descenso en las tasas de vacunación, que ahora están por debajo del umbral recomendado, dificulta la interrupción del brote. La cobertura de dos dosis de la vacuna MMR (sarampión, paperas y rubéola) para niños en edad preescolar, que debería ser del 95 %, cayó al 92.5 %, afectando la protección colectiva.
Los CDC reiteran la importancia de completar los esquemas vacunales y consultar a profesionales de salud ante síntomas compatibles con el sarampión. La vacunación continúa siendo la herramienta más efectiva para prevenir nuevos brotes y proteger a las poblaciones vulnerables.
Se han implementado restricciones en comunidades afectadas, particularmente en Carolina del Sur, con cuarentenas preventivas en escuelas y en contactos cercanos, con el objetivo de contener la transmisión.
además, se ha elaborado un mapa interactivo en colaboración con ABC News, Boston Children’s Hospital, Harvard y el Icahn School of Medicine, que visualiza el nivel de riesgo por código postal. Las áreas con menor cobertura, donde menos del 60 % de los niños menores de cinco años tienen al menos una dosis de la vacuna, están en mayor riesgo, permitiendo a las autoridades priorizar acciones sanitarias.
El brote, que en 2025 sumó 2,267 casos, la cifra más alta desde 1992, continúa en aumento en 2026, impulsado principalmente por transmisión local. La situación subraya la necesidad de mantener altas coberturas vacunales y respuesta rápida ante brotes, en línea con las recomendaciones de los CDC y la Organización Mundial de la Salud.
Las autoridades de salud de Estados Unidos intensifican la vigilancia epidemiológica, el rastreo de contactos y campañas de inmunización para reducir la propagación del virus. La estrategia incluye identificación temprana de casos, aislamiento y promoción de la vacunación en comunidades vulnerables, con el fin de mantener el estatus de eliminación del país.
El avance del brote será monitoreado continuamente por los CDC y las autoridades estatales, cuyo éxito dependerá del incremento en la cobertura de vacunación y la contención efectiva de los focos activos. Se recomienda a la población consultar fuentes oficiales para obtener información actualizada y seguir las indicaciones médicas.
Esta situación refuerza la importancia de la inmunización constante y la vigilancia epidemiológica para evitar la reaparición de enfermedades prevenibles, considerando la transparencia y el acceso a datos abiertos como herramientas clave para la gestión sanitaria.