Estados Unidos e Irán iniciaron este martes en Ginebra una segunda ronda de conversaciones sobre el programa nuclear iraní, en un intento por reducir el riesgo de una intervención militar estadounidense. La reunión, mediada por Omán, busca conjurar tensiones crecientes y evitar una escalada bélica en medio de advertencias del presidente Donald Trump sobre las consecuencias de no lograr un acuerdo.
Los países, considerados rivales históricos, retomaron el diálogo el 6 de febrero en Mascate, tras un período de amenazas mutuas y aumento de la tensión regional. Durante esta nueva etapa diplomática, Teherán mantiene su postura de limitar las negociaciones al programa nuclear, mientras Washington exige también restricciones sobre los misiles balísticos iraníes y el apoyo a grupos armados en Oriente Medio.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Esmaeil Baqaei, expresó cautela respecto a las expectativas, indicando que la postura estadounidense parece haber sido más realista. Por su parte, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, informó que el enviado especial norteamericano, Steve Witkoff, y el asesor Jared Kushner participan en las conversaciones, con la esperanza de alcanzar un acuerdo.
Mientras tanto, Irán realiza maniobras militares en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas energéticas más estratégicas del mundo. La televisión estatal informó que los ejercicios, que incluyen barcos, helicópteros, drones y misiles, sirven para preparar a las fuerzas iraníes ante posibles amenazas militares. La duración de estos ejercicios no fue precisada.
En paralelo, la Marina de Estados Unidos mantiene presencia naval en la región, con un portaaviones frente a las costas iraníes y otro buque preparándose para zarpar, en una señal de presión militar en la zona. Washington no descarta opciones militares en caso de que las negociaciones fracasen.
La mediación de Omán en las rondas de diálogo busca facilitar un entendimiento entre las partes. El jefe de la diplomacia iraní, Abás Araqchi, llegó a Ginebra para expresar las posiciones de Teherán, insistiendo en la determinación de Irán de asegurar intereses nacionales y la estabilidad regional a través de una diplomacia orientada a resultados.
Los países occidentales, junto con Israel, que es considerado la única potencia nuclear en Oriente Medio, mantienen sospechas de que Irán busca desarrollar armas nucleares. Teherán rechaza dichas acusaciones y afirma que su programa nuclear tiene fines civiles, en conformidad con el Tratado de No Proliferación.
El contexto incluye advertencias de Trump sobre posibles consecuencias “traumáticas” si no hay acuerdo, incluso aludiendo a la posibilidad de cambios de régimen en Irán, tras las protestas antigubernamentales de enero. Desde Teherán, Araqchi reafirmó la postura del país en buscar un acuerdo justo y equitativo donde se respeten sus derechos.
La nación persa ha expresado disposición para acordar sobre sus reservas de uranio enriquecido, que superan los 400 kilogramos, a cambio del levantamiento de sanciones que afectan su economía. La interacción continúa en un escenario de alta tensión diplomática y militar, en busca de una solución duradera al conflicto nuclear en Oriente Medio.