Especialista en marca personal evalúa a la infanta Cristina nueve años después de su absolución en el Caso Nóos

17/02/2026 00:30 | 3 min de lectura

Especialista en marca personal evalúa a la infanta Cristina nueve años después de su absolución en el Caso Nóos

Nueve años después de que la infanta Cristina fuera absuelta de las acusaciones relacionadas con el Caso Nóos, la percepción pública sobre su figura sigue siendo afectada y marcada por los hechos judiciales. La sentencia, emitida en 2017, llevó a la exduquesa de Palma a distanciarse de la vida pública y de la institución monárquica, en un proceso que la especialista en marca personal, Ana Jiménez, describe como un impacto profundo en su reputación y en su relación con la ciudadanía.

El 17 de febrero de 2017, la Casa Real Española vivió un momento sin precedentes cuando Iñaki Urdangarin, esposo de Cristina y cuñado del rey Felipe VI, fue condenado a seis años y tres meses de prisión por delitos que incluyen prevaricación, fraude y delitos fiscales. La sentencia fue ratificada en el Tribunal Supremo y Urdangarin ingresó en la cárcel, situación que también afectó la imagen de la infanta, a pesar de su posterior absolución.

Mientras Urdangarin volvió a la libertad tras cumplir su condena, la familia real sufrió un desplazamiento en la percepción pública, ya que la decisión judicial no fue suficiente para restaurar la confianza en la monarquía. La separación social y mediática de la infanta Cristina fue parte del proceso de 'distanciamiento estratégico' que permitió a la Casa Real reducir su exposición tras el escándalo.

Según Jiménez, la durabilidad y el impacto del daño fueron significativos: "El desgaste fue real, y a menudo, el vínculo indirecto a los delitos puede pesar tanto como la responsabilidad directa en el imaginario social". Sin embargo, también señala que la decisión de la infanta de mantener un perfil bajo fue una estrategia que facilitó su recuperación emocional y mediática: "El silencio estratégico ha funcionado como un amortiguador, y en casos de crisis, hacer menos suele ser lo mejor".

La experta en reputación explica que, aunque la absolución legal de la infanta fue un paso positivo, la percepción social se rige por emociones y construcciones subjetivas que el tiempo no elimina fácilmente. "Una trayectoria coherente y sostenida en el tiempo es fundamental para la recuperación de la reputación", afirma.

Durante su reclusión en Ginebra y su posterior regreso a España, Cristina ha optado por mantener un perfil discreto, una postura que Jiménez califica como la clave para su estrategia de recuperación. La gestión emocional y la comunicación prudente, especialmente en su aparición en los juzgados de Palma, han transmitido confianza y control.

Por otra parte, Ana Jiménez señala que, en el escenario internacional, la asociación de la Corona con escándalos puede generar una percepción negativa que afecta la reputación de toda la institución. Sin embargo, también valora que la transparencia y las investigaciones en casos de alta exposición pública refuerzan la fortaleza democrática y la credibilidad institucional.

En conclusión, la gestión de la imagen de la infanta Cristina, marcada por su perfil bajo y una estrategia de comunicación prudente, ha sido clave para sobrellevar las secuelas del escándalo. La experiencia demuestra que la reputación en la era digital requiere coherencia, paciencia y una gestión emocional adecuada, aún en los momentos más críticos.

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