El Salvador se prepara para los comicios legislativos del 28 de febrero de 2027, en los que se elegirá a 60 diputados, tanto titulares como suplentes, que integrarán la próxima Asamblea Legislativa. Este proceso electoral será la duodécima jornada desde la firma de los Acuerdos de Paz de 1992 y la décimoquinta desde la aprobación de la Constitución de 1983, y coincidirá con las elecciones municipales en todo el país.
Una novedad relevante en estos comicios es la posibilidad de que los salvadoreños residentes en el extranjero puedan postularse como candidatos a diputados, tras la habilitación de esta opción en 2021, luego de la resolución de la Sala de lo Constitucional que avaló la participación política de la diáspora.
En este contexto, el actual presidente de la Asamblea Legislativa y diputado por San Salvador, Ernesto Castro, manifestó su interés en competir en los próximos comicios. Castro, quien ha sido una figura clave en la política del país desde 2012 y ha gestionado diferentes cargos vinculados a Nayib Bukele, condicionó su decisión a las directrices del partido Nuevas Ideas.
En declaraciones a YSKL, Castro detalló que aún no ha tenido una reunión formal con Xavi Zablah, líder del partido, y que esperará a las indicaciones de su agrupación para definir su participación. "Quiero participar para la próxima elección; ya lo he dicho", afirmó.
Castro también comentó sobre las diferencias internas de su partido respecto a otras organizaciones políticas. Mencionó como ejemplo a la alcaldesa Milagro Navas, quien lleva desde 1988 al frente de la alcaldía de San Salvador, en contraste con las reacciones frente a expresiones similares en otros partidos.
Su perfil político ha estado estrechamente ligado a Nayib Bukele; entre 2012 y 2015 fue secretario y asesor privado del alcalde de Nuevo Cuscatlán, y posteriormente en San Salvador hasta 2018. En 2019, asumió el cargo de Secretario Privado del presidente Bukele, consolidando su cercanía con el poder ejecutivo.
En las elecciones legislativas de 2021, Castro fue electo diputado y desde mayo de ese año ejerce la presidencia de la Asamblea Legislativa, cargo obtenido con el apoyo de 64 de los 84 legisladores. Durante su gestión, la asamblea impulsó reformas que modificaron el marco legal y administrativo del país, incluyendo la aprobación de un régimen de excepción para combatir pandillas, así como la reducción del número de diputados de 84 a 60 y de municipios de 262 a 44, en un esfuerzo por optimizar recursos.
Asimismo, el organismo promovió leyes sociales, como la Ley Crecer Juntos para la protección infantil, además de establecer becas y aprobar reformas que aumentaron el control estatal sobre diversos sectores del país.
De cara a la próxima legislatura, los desafíos estarán enfocados en continuar con reformas importantes en un contexto que amplía los derechos políticos de la diáspora y redefine liderazgos políticos, tanto en el oficialismo como en la oposición. La calendarización electoral y las candidaturas seguirán siendo temas centrales en la discusión política salvadoreña en los meses venideros.