Las emisiones de dióxido de carbono provenientes de centrales eléctricas en Estados Unidos aumentaron un 4% en 2025, impulsadas por un regreso significativo al uso del carbón, según datos revisados por la Agencia de Protección Ambiental (EPA). Este aumento se relaciona con la mayor generación eléctrica a partir de este combustible, que creció un 13% en ese año, un fenómeno que rompe con la tendencia descendente de las últimas dos décadas. La reactivación del uso del carbón se atribuye, en parte, a políticas gubernamentales de respaldo y a decisiones de empresas eléctricas de retrasar o cancelar cierres de plantas existentes, en un contexto influido por el regreso de Donald Trump a la presidencia. Aunque factores estacionales, como un invierno particularmente frío y altos precios del gas natural, favorecieron esta tendencia, los datos muestran que el carbón mantendrá su relevancia en el mercado energético estadounidense. La trayectoria descendente en emisiones relacionadas con el carbón, que había disminuido un 61% entre 2005 y 2025, se ha visto estancada, afectando los avances en la reducción global de gases de efecto invernadero en el país. La generación de energías renovables ha registrado récords, con un incremento del 34% en solar y del 3% en eólica en 2025, superando en conjunto la capacidad instalada del carbón. Sin embargo, la creciente demanda de electricidad ha absorbido gran parte de esta capacidad limpia, sin lograr una reducción significativa en las emisiones totales. Estados como Indiana ejemplifican esta tendencia, con un aumento superior al 20% en generación a partir de carbón en 2025, que se tradujo en un incremento de 8.5 millones de toneladas en emisiones de CO₂, el mayor registrado en un estado ese año. Expertos del sector advierten que la política pública será clave para definir el futuro del sector energético, dado que la continuidad de operaciones extendidas de plantas de carbón y las decisiones de inversión en energías renovables determinarán en gran medida los niveles de emisiones en el mediano plazo. Proyecciones de Rhodium Group indican que las emisiones en EE. UU. podrían mantenerse estables hasta 2030 si persisten las tendencias actuales, incluyendo acciones como la extensión del funcionamiento de plantas de carbón más allá de sus fechas previstas de cierre. La situación en Texas ejemplifica las dificultades: aunque se instalaron 15 gigavatios de capacidad renovable, el aumento de la demanda elevó el uso del carbón y las emisiones de CO₂ en ese estado. La experta en políticas climáticas Emily Grubert destacó que gran parte de la reducción en emisiones en los últimos años ha sido resultado de decisiones políticas, lo que evidencia que el futuro del sector depende en gran medida de las estrategias gubernamentales.