A partir del 3 de marzo, los precios de los combustibles en El Salvador subirán cinco centavos por galón, informó la Dirección General de Energía, Hidrocarburos y Minas. Los nuevos valores, vigentes hasta el 16 de marzo de 2026, corresponden a ajustes en la gasolina superior, regular y diésel, con variaciones según las regiones del país.
La gasolina superior tendrá un costo de 3.83 dólares en occidente, 3.82 en la zona central y 3.86 en oriente. La gasolina regular se comercializará a 3.60, 3.59 y 3.63 dólares en esas mismas regiones, respectivamente. El diésel costará 3.52 dólares en occidente, 3.51 en la zona central y 3.56 en el oriente.
La institución atribuye este incremento a la influencia de factores internacionales en el mercado local, principalmente la inestabilidad en Medio Oriente. La escalada de tensión, ocasionada por ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y el cierre del estratégico estrecho de Ormuz, ha impulsado los precios globales del petróleo.
Además, la Agencia Internacional de la Energía reportó disminuciones en los inventarios de gasolina y diésel en Estados Unidos, lo cual presiona aún más los precios internacionales. Los mayores costos en transporte marítimo de hidrocarburos también impactan directamente en los precios internos en economías importadoras como El Salvador.
Las autoridades energéticas recordaron la importancia de consultar fuentes oficiales para verificar los precios vigentes y recomendaron planificar los gastos considerando los nuevos valores. Este aumento impacta tanto a consumidores particulares como a sectores productivos, lo que podría traducirse en mayores costos en bienes y servicios.
La tensión en Medio Oriente ha incrementado la volatilidad del mercado petrolero, exhortando a observar la evolución de los eventos. Recientes ataques iraníes contra infraestructuras energéticas sauditas y el hundimiento de un petrolero en el golfo de Omán han elevado la incertidumbre y generado incrementos de hasta un 13 % en los precios internacionales del crudo.
El estrecho de Ormuz, uno de los puntos comerciales más críticos para el flujo de petróleo mundial, representa un riesgo importante. Cualquier interrupción en esta vía, que en su parte más estrecha mide solo 33 kilómetros, puede provocar aumentos inmediatos en los precios internacionales, afectando las economías importadoras.
Para El Salvador, cuya economía depende en gran medida de la importación de combustibles, la situación en Medio Oriente constituye un riesgo directo de nuevos incrementos en los precios internos. Las autoridades locales reiteraron que los ajustes en el precio de los combustibles estarán sujetos a la evolución del mercado internacional, condicionado por los acontecimientos en la región.