El Gobierno de El Salvador oficializó el acuerdo comercial con Estados Unidos mediante su publicación en el Diario Oficial, donde se confirma la eliminación del arancel del 10% aplicado a varias exportaciones salvadoreñas. La firma del convenio, realizada el 29 de enero y divulgada el 7 de febrero, marca un avance en la relación bilateral, al insertarse en un esquema recíproco con el mayor mercado del hemisferio y en un contexto de cambios globales en cadenas de suministro y requisitos de transparencia y sostenibilidad.
Este acuerdo, el primero de su tipo en el hemisferio occidental, redefine el mapa comercial de América Latina y plantea nuevas rutas de integración y crecimiento económico regional. La ministra de Economías, María Luisa Hayem, destacó que la implementación del convenio beneficiará directamente a sectores productivos que enfrentaban barreras arancelarias.
El acuerdo establece un marco de cooperación que elimina barreras arancelarias y no arancelarias, protege derechos laborales, fomenta la facilitación digital y garantiza condiciones favorables para los sectores agrícola, ambiental y de inversión. Además, refuerza las relaciones comerciales existentes, mejora la transparencia en los procedimientos y alinea los estándares regulatorios y de seguridad económica entre ambos países.
El Salvador se compromete a proteger y aplicar los derechos laborales reconocidos internacionalmente, sosteniendo estas protecciones en su legislación y en la práctica, e implementando sanciones en caso de incumplimiento. El país también eliminará requisitos de licencias de importación no automáticas para bienes provenientes de EE. UU., salvo en casos imprescindibles por motivos de salud, seguridad pública o seguridad nacional.
Asimismo, garantizará la aceptación de estándares internacionales en reglamentos técnicos y la evaluación de conformidad estadounidense, facilitando procedimientos y eliminando barreras técnicas que entorpecen el comercio recíproco. La importación y exportación de productos agrícolas tendrá un trato no discriminatorio, avalado por criterios científicos y de evaluación de riesgos.
El acuerdo permite que EE. UU. realice inversiones en sectores estratégicos como minerales críticos, recursos energéticos, telecomunicaciones, infraestructura energética y transporte, bajo condiciones similares a las nacionales y siguiendo estándares internacionales. En caso de adoptar medidas en frontera, El Salvador ajustará sus propias acciones para mantener condiciones equivalentes, evitando discriminación fiscal sobre servicios digitales estadounidenses y condicionamientos relacionados con transferencia tecnológica.
También se pacta que ambos países firmarán, próximamente, un acuerdo para combatir la evasión fiscal aduanera y establecer mecanismos conjuntos para regular tecnologías sensibles relacionadas con la seguridad nacional. La importación de reactores nucleares, barras de combustible o uranio enriquecido será restringida a países sin riesgos para la seguridad.
El Salvador se responsabiliza de enfrentar prácticas desleales como exportar bienes a precios inferiores al mercado o que distorsionen el mercado estadounidense, además de establecer condiciones adecuadas en industrias estratégicas como la naval y marítima. Finalmente, facilitará el comercio digital, promoviendo la transferencia de datos y colaborando en la protección contra ciberataques, para garantizar un entorno competitivo y abierto para servicios y negocios digitales en ambos países.