El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) atraviesa una profunda crisis interna y enfrenta una serie de derrotas electorales desde 2022, con excepción de Cataluña. La semana pasada, un intercambio de declaraciones entre dirigentes evidenció las tensiones sobre la estrategia del partido, las alianzas políticas y los límites de la crítica interna. La polémica se intensificó tras los resultados en Aragón el pasado 8 de febrero, donde los socialistas igualaron su peor resultado histórico en esa comunidad. En una entrevista en Radio Nacional de España (RNE), Óscar López, secretario general del PSOE en Madrid y ministro, atribuyó parte del retroceso a la falta de una oposición contundente al Partido Popular durante la legislatura anterior, mencionando también a Javier Lambán, expresidente aragonés fallecido en verano pasado. Estas palabras generaron incomodidad en la federación aragonesa, que interpretó el comentario como un señalamiento directo, en un momento en que el partido busca reconstruirse tras la derrota. La exministra y candidata socialista en Aragón, Pilar Alegría, defendió la trayectoria de Lambán y evitó responsabilizarlo, mientras que otros líderes autonómicos calificaron las declaraciones de López como injustas y solicitaron cerrar filas en un contexto difícil. La tensión escaló aún más cuando Rebeca Torró, secretaria de Organización federal del PSOE, afirmó en una entrevista con El País que algunos barones como Emiliano García-Page, presidente de Castilla-La Mancha, “compran el marco del PP”, en referencia a críticas internas sobre la estrategia del partido. La declaración generó preocupación entre varias federaciones, que la vieron como una descalificación a la diversidad de opiniones internas. La respuesta no se hizo esperar. Sergio Gutiérrez, secretario de Organización del PSOE en Castilla-La Mancha, reprochó en redes sociales que el debate requería “más esfuerzo argumental” por parte de la dirección y alertó que las críticas internas no deben interpretarse como un juego a la derecha. Además, apuntó que las alianzas parlamentarias con Junts son uno de los aspectos que más perjudican al partido, ya que existe un segmento de electores que rechaza a los líderes del PP y Vox pero desea un PSOE “autónomo” sin condicionamientos de sus socios. Desde la dirección federal del PSOE insisten en que la verdadera confrontación política está fuera del partido y mantienen que las disputas internas pueden fortalecer la percepción de debilidad ante la oposición conservadora. Sin embargo, varias federaciones consideran que la serie de derrotas exige una reflexión profunda sobre la estrategia de comunicación, las alianzas y el discurso político. La semana también ha reabierto el debate sobre cómo gestionar el legado de dirigentes territoriales con posturas propias, como Javier Lambán, cuya figura todavía tiene peso simbólico en Aragón. Para algunos militantes, revisar su paso por el gobierno en términos de responsabilidad electoral puede parecer inoportuno, mientras que otros consideran que es un debate legítimo sobre la orientación del partido.