A más de tres años del brote internacional de mpox, antigua viruela del mono, la enfermedad continúa vigente en varias regiones, principalmente en África y Europa. La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que en 2025 se registraron más de 50,000 casos y 206 muertes en todo el mundo, siendo África la zona con mayor incidencia, concentrando el 68% de los contagios. A pesar de una menor transmisión en Europa y Estados Unidos, aún se detectan casos importados y cadenas de transmisión limitadas, con notificaciones recientes en países como España, donde se reportaron cerca de diez contagios en enero de 2026.
Durante noviembre del mismo año, se reportaron en 48 países 2,150 nuevas infecciones, con una tasa de letalidad del 0.2%. En África, 19 países reportaron transmisión activa en las últimas seis semanas, sumando más de 1,400 casos confirmados y siete muertes, según información de la OMS. La República Democrática del Congo enfrenta la circulación simultánea de múltiples grupos genéticos del virus, especialmente los linajes Ia e Ib, con diferentes impactos según las regiones.
Expertos advierten que las cifras podrían ser mayores debido a las limitaciones en pruebas diagnósticas y sistemas de vigilancia en algunos países. Mientras países como Guinea, Kenia y Ghana muestran tendencias a la baja en contagios, Liberia registra un incremento reciente. Madagascar también ha declarado un brote a finales de diciembre de 2025, con varios casos reportados y detección del clado Ib en muestras analizadas.
Un aspecto relevante en la actualidad es la aparición de nuevas variantes y linajes recombinantes del virus, que surgen cuando una misma persona inhabe distintas variantes al mismo tiempo, intercambiando material genético. En diciembre de 2025, el Reino Unido detectó un caso de mpox causado por una variante recombinante con genes de diferentes grupos, evidenciando la circulación sostenida del virus en redes específicas y el riesgo de transmisión internacional.
Desde octubre de 2025, se reportan casos de transmissão de persona a persona en Europa, incluyendo el primer caso en República Checa, investigado como posible transmisión local sin antecedentes de viaje previo. En España, la Xunta de Galicia confirmó en enero de 2026 un brote en A Coruña con siete casos recientes y nueve en total en la comunidad, sin evidencia de que las nuevas variantes sean más contagiosas o severas. La vigilancia genómica continúa siendo fundamental para detectar y monitorear estas cepas.
Los síntomas del mpox son en su mayoría leves o moderados, incluyendo fiebre, dolores musculares, fatiga, inflamación de ganglios y lesiones cutáneas en distintas regiones del cuerpo. La recuperación suele ser favorable en casos con atención médica adecuada y la tasa de mortalidad baja. Sin embargo, la OMS advierte que algunos pacientes pueden presentar síntomas escasos o nulos, dificultando la detección temprana.
La principal vía de transmisión es el contacto físico estrecho y prolongado con lesiones, fluidos corporales o superficies contaminadas, lo que limita su rápida difusión en comparación con otros virus respiratorios. La estrategia en Europa y EE. UU. ha consistido en detección temprana, rastreo de contactos y vacunación selectiva para contener los brotes.
Las autoridades sanitarias coinciden en que el riesgo para la población general fuera de las zonas más afectadas es bajo actualmente. No obstante, la inmunidad de la población mundial disminuyó tras la erradicación de la viruela, facilitando la persistencia del mpox. Aunque existen vacunas eficaces, su producción es limitada y no se puede ampliar rápidamente a nivel global.
Los CDC recomiendan reforzar el testeo específico por clado, el aislamiento de casos y el monitoreo activo de contactos en riesgo. Aunque el mpox no representa una amenaza inminente de pandemia, su circulación en África, las variantes emergentes y las desigualdades en acceso diagnóstico y vacunas justifican una vigilancia constante. La cooperación internacional, datos confiables y respuestas coordinadas serán claves para evitar una escalada futura del riesgo.