El mercado laboral en Panamá muestra expectativas moderadas para 2026, de acuerdo con el estudio 'Balance 2025 y expectativas 2026' de Konzerta. Solo el 20% de los especialistas en recursos humanos prevé una mejora en el empleo durante el año, mientras que el 47% piensa que la situación permanecerá estable y un 13% anticipa un posible empeoramiento.
Estas cifras reflejan una cautela en el sector empresarial, pese a ciertas señales de recuperación en sectores específicos. Analistas señalan que la generación de empleo sigue siendo condicionada por factores estructurales, ajustes en modelos de negocio y un entorno económico aún volátil. Pese a una recuperación económica parcial, el empleo formal no alcanza aún niveles prepandémicos, atribuido a la automatización, reorganización de procesos y expansión de la informalidad.
El estudio resalta que, aunque más de la mitad de las empresas consideró 2025 como un año positivo, solo el 26% reportó aumentos salariales, evidenciando una recuperación desigual por sectores y tamaño de empresas. Además, el 72% de los trabajadores en Panamá se muestra insatisfecho con su empleo y salario, lo que genera mayor movilidad laboral, con el 54% considerando cambiar de empleo en 2026 por motivos económicos, falta de oportunidades y condiciones laborales limitadas.
En el contexto regional, Panamá ocupa una posición intermedia en optimismo laboral, por detrás de países como Chile y Ecuador, pero lidera las proyecciones de incrementos salariales, con un 59% de las empresas considerando ajustes para este año. Sin embargo, economistas advierten que estos aumentos podrían verse afectados por la inflación, bajo crecimiento sectorial e incertidumbre fiscal.
El deterioro en la brecha laboral entre áreas urbanas y el interior persiste. Mientras Panamá y Panamá Oeste concentran la mayor parte de las nuevas contrataciones, provincias dependientes de la agricultura y el turismo enfrentan mayores dificultades para crear empleos estables.
El gobierno ha prometido fortalecer programas de inserción laboral, capacitación y formalización, centrados en jóvenes y trabajadores informales, pero expertos sugieren que estas acciones requieren mayor inversión privada para mayor efectividad.
Hasta la fecha, no se han publicado aún las cifras oficiales de desempleo de 2025; sin embargo, fuentes del sector público y gremial indican que el indicador podría mantenerse en niveles de dos dígitos, similar al 9.5% registrado en 2024, influido por conflictos laborales en la región bananera de Bocas del Toro que afectaron producción y empleo regional.
En cuanto a la formalización laboral, las cifras del Ministerio de Trabajo muestran que, entre enero y noviembre de 2025, se registraron 284,125 contratos, un aumento de casi el 10% respecto al mismo periodo de 2024, aunque todavía por debajo de los 378,495 contratos contabilizados en 2019, antes de la pandemia.
El análisis por tipo de contratación revela que la mayoría son contratos temporales: en la sede central, el 52.8% fueron definidos, 30.6% indefinidos y 16.6% por obra determinada. En regiones, este patrón es aún más marcado: 57.2% contratos definidos, 18% indefinidos y 24.8% por obra. Esto indica que mucho del empleo en recuperación aún se basa en trabajos temporales y por proyecto, con menor peso en contratos indefinidos que ofrecen mayor estabilidad.
El desempeño del mercado laboral en los meses venideros dependerá de la estabilidad macroeconómica, la recuperación de sectores clave como la agroindustria, comercio y servicios, y la capacidad del país para atraer inversión extranjera.