El impacto del clima extremo: cómo el calor y el frío afectan actividades deportivas y la vida cotidiana en México y el mundo

08/02/2026 01:30 | 2 min de lectura

El impacto del clima extremo: cómo el calor y el frío afectan actividades deportivas y la vida cotidiana en México y el mundo

En eventos recientes, tanto en el ámbito deportivo como en la vida urbana, el clímax de las condiciones climáticas extremas ha puesto a prueba la capacidad de respuesta ante el calor y el frío. En el Australian Open 2026, el jugador italiano Jannik Sinner enfrentó un episodio crítico debido a las altas temperaturas en Melbourne, lo que le llevó a sufrir calambres generalizados y activar protocolos de emergencia del torneo. La organización cerró el techo del estadio para reducir la exposición al calor, permitiendo que Sinner se recuperara y pudiera continuar su partido, culminando en su victoria.

Este tipo de protocolos no son improvisados; el torneo australiano cuenta con medidas específicas que se activan cuando índices de estrés térmico —que consideran temperatura, humedad y radiación solar— alcanzan niveles peligrosos, garantizando la protección de deportistas y espectadores en condiciones de calor extremo.

Simultáneamente, en Estados Unidos, una poderosa tormenta invernal afectó a más de 200 millones de personas, provocando al menos 11 muertes, cortes de energía y la cancelación masiva de vuelos. Las autoridades recomendaciones incluyeron permanecer en casa y evitar desplazamientos prolongados ante temperaturas peligrosamente bajas, demostrando que, en ambos casos, la respuesta adecuada depende del reconocimiento y la gestión de los márgenes físicos y sociales de resiliencia.

En Argentina, las altas temperaturas de fin de año, que alcanzaron sensaciones térmicas cercanas a los 40 °C en la región del Área Metropolitana de Buenos Aires, provocaron complicaciones operativas en el Aeroparque Jorge Newbery, llegando a deformarse algunas de sus pistas por el calor. Estudios recientes indican que las olas de calor en ciudades argentinas aumentan la mortalidad, especialmente en adultos mayores, aunque también afectan a diversos grupos poblacionales.

Estos fenómenos evidencian que el impacto del clima extremo trasciende lo meteorológico, alterando actividades, servicios esenciales, la infraestructura y la salud pública. La clave para afrontar estas situaciones no está solo en la previsión de eventos específicos, sino en la preparación integral de instituciones y comunidades, que incluya planes de respuesta, umbrales de acción, refugios climáticos y campañas de información.

Para la población, esto implica adoptar medidas preventivas, como reducir exposiciones durante las horas de mayor sol, mantenerse hidratados y modificar rutinas. Particular atención deben tener los grupos vulnerables —niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas—, asegurando acceso a sombra, agua y ambientes frescos.

Desde instituciones como CIPPEC, varias ciudades argentinas trabajan en desarrollar diagnósticos, protocolos y planes para gestionar mejor el riesgo climático, e incorporar el calor y el frío extremos en la planificación urbana. Enfrentar el clima extremo requiere, en definitiva, reconocer cuándo es necesario frenar y ajustar las estrategias, entendiendo estos momentos no como signos de vulnerabilidad, sino como oportunidades para seguir en juego con mayor seguridad.

Tags:
metepec