¿Alguna vez te has preguntado qué pasa cuando un sistema de salud colapsa? La respuesta está en una crisis que en Nezahualcóyotl, Estado de México, ya no puede ocultarse.
El 21 de enero de 2026, residentes del ISSEMYM en esta localidad —que alberga a más de un millón de personas— reportaron un caos total en la atención médica. Desde las 5 de la mañana, pacientes llegan para intentar conseguir una ficha, pero solo logran atender a una fracción. Las cifras son alarmantes: aproximadamente 30 personas se quedan sin consulta cada día.
¿El problema? La demanda supera ampliamente la capacidad del servicio. Y eso no es todo. Los usuarios describen tratos déspotas y deshumanizados. Algunos relatan que, al acudir con familiares a tramitar una cita, el personal les obliga a elegir quién se queda, pues solo hay una ficha. Esto, según los afectados, viola el derecho a la salud y normaliza la exclusión.
Pero la emergencia es aún mayor en el área de Urgencias. Ahí, la falta de médicos, enfermeras y medicamentos básicos ha convertido cada atención en una carrera contra el tiempo. La realidad es dura: en México, hay solo 2.4 médicos por cada mil habitantes, según datos de la OCDE, una cifra que está por debajo del promedio de países desarrollados. Y en unidades saturadas, esta escasez se vuelve más crítica.
La consecuencia directa es la escasez de medicamentos esenciales, como analgésicos, antibióticos y material de curación, que familiares deben comprar por su cuenta, complicando aún más la situación.
El caos en el ISSEMYM de Nezahualcóyotl no termina en la sala de espera. La gestión ineficiente y la falta de transparencia sobre citas, turnos y abasto de medicamentos generan una carrera de obstáculos que pone en riesgo la vida de quienes confían en este sistema.
¿Y qué piden los afectados? Urgente intervención de las autoridades: ampliar horarios, contratar más personal, garantizar el abastecimiento de medicamentos y establecer protocolos claros contra el maltrato. Además, exigen un sistema de citas que funcione y respete los derechos de todos.
No están pidiendo privilegios, solo atención digna y oportuna. La comunidad advierte: si no se toman medidas inmediatas, la negligencia podría cobrar vidas. La pregunta es, ¿las autoridades escucharán antes de que sea demasiado tarde?