El aumento del uso de plataformas de citas y redes sociales ha transformado la forma en que las personas buscan relaciones amorosas, pero también ha propiciado el incremento de fraudes y estafas románticas en línea. Según expertos, el número de adultos que recurren a internet para encontrar pareja se duplicó en los últimos tres años, siendo los mayores de 40, especialmente entre 50 y 65 años, los más vulnerables a caer en estas engañosas prácticas. Sin embargo, también son objetivo frecuente menores de edad, quienes corren el riesgo de ser extorsionados mediante la obtención de contenido íntimo autogenerado. La dificultad para conocer gente en encuentros presenciales, sumada a los prejuicios y advertencias en torno a la temática, ha llevado a muchos a aceptar conexiones virtuales que, muchas veces, terminan siendo fraudes. Se estima que aproximadamente el 15% de los perfiles en redes sociales y aplicaciones de citas son falsos, y que las denuncias por estos delitos representan solo el 20% de los casos. Las estafas toman diversas formas, comenzando muchas veces con mensajes en plataformas como Instagram o Facebook, que migran a WhatsApp o Telegram, donde los delincuentes sostienen conversaciones prolongadas para ganar confianza. Estos ciberdelincuentes suelen inventar historias de crisis familiares, problemas económicos o situaciones dramáticas inexistentes, en un intento de obtener dinero. Una técnica frecuente es el ‘love bombing’, que consiste en una avalancha inicial de halagos, atención y supuestos regalos para captar el afecto y la confianza de la víctima, solo para luego disminuir el contacto, generando dependencia y ansiedad. Además, utilizan identidades falsas conocidas como ‘catfishing’, en las que se apropiaron de perfiles, imágenes de terceros —a veces víctimas de abusos— y relatos para proyectar una imagen atractiva y vulnerable, con el fin de manipular emocionalmente y solicitar dinero. Plataformas como Tinder, Bumble, Happn, Badoo, Second Love y Grindr son comúnmente utilizadas por los ciberdelincuentes, quienes muchas veces envían imágenes perturbadoras y relatos de maltratos para despertar empatía y justificar una relación cercana que nunca llegará a concretarse en el plano presencial. La tendencia actual es consolidar rápidamente la relación y, una vez ganada la confianza, solicitar fondos económicos mediante diversas artimañas. Los estafadores son profesionales del engaño, presentándose como personas afectuosas y creíbles, y operan en la mayoría de las plataformas de citas con el objetivo de manipular, robar y extender estos fraudes en línea.