La estabilidad macroeconómica y el crecimiento sostenido de Centroamérica, Panamá y República Dominicana han permitido elevar el ingreso per cápita y reducir la pobreza en la región. Sin embargo, para transformar esta estabilidad en un desarrollo duradero, expertos consideran prioritario fortalecer la integración regional.
Hasta 2025, la región alcanzó un crecimiento económico del 3.4%, superando tanto a América Latina como al promedio global, y manteniendo bajos niveles de inflación y tipos de cambio estabilizados. En este contexto, las autoridades económicas, ministros de finanzas y socios estratégicos se reúnen en Panamá esta semana en preparación de las Reuniones Anuales del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), con el fin de abordar desafíos clave y promover soluciones en áreas como logística, energía y capital humano.
El presidente del BID, Ilan Goldfajn, destacó en su cuenta de X la potencialidad de la región para fortalecer su integración y resiliencia, señalando que acelerar el crecimiento genera oportunidades reales para la población. Goldfajn agregó que iniciativas del organismo, como el programa ‘América en el Centro’, permiten avanzar en soluciones con impacto regional.
Una de las principales barreras para el desarrollo, según consideran expertos, radica en los elevados costos logísticos, que pueden llegar hasta nueve veces los de economías avanzadas, y en los largos tiempos de cruces fronterizos. Se estima que reducir los costos comerciales en un 15% podría incrementar el comercio intrarregional en un 60% y elevar el PIB regional en cerca del 4.3% para 2030.
No obstante, también persisten obstáculos en productividad debido a la informalidad, brechas en habilidades y dificultad para atraer inversión. La fragmentación de los mercados y las normativas incompatibles complican aún más la situación. La dimensión humana, en particular la capacitación tecnológica y habilidades productivas, es clave para aprovechar mejor la conectividad tecnológica que ha avanzado en la región.
Goldfajn advirtió que, a nivel global, la inversión en tecnología no se traduce automáticamente en desarrollo de capacidades. «Solo siete centavos de cada dólar invertido en tecnología se destinan a formar las habilidades necesarias para su uso», indicó, subrayando que casi dos de cada tres empresas consideran la falta de capacidades como su principal obstáculo para la modernización.
Las acciones del BID y la misma cumbre en Panamá buscan propiciar un diálogo entre actores claves para acelerar soluciones que permitan a Centroamérica, Panamá y República Dominicana convertir su estabilidad financiera en un crecimiento equitativo y sostenido. La integración regional efectiva y la mejora en eficiencia logística son vistas como pilares fundamentales para lograr ese objetivo.