La presencia de mujeres en el sector salud en Perú ha alcanzado representaciones históricas, llegando a constituir casi la mitad del total de profesionales médicos en el país. Sin embargo, según un informe del Colegio Médico del Perú (CMP) citado por La República, las médicas enfrentan altos niveles de estrés, violencia y sobrecarga emocional, condiciones que se agravan desde su formación académica y se mantienen a lo largo de su carrera.
Actualmente, las médicas representan el 44% del cuerpo médico colegiado, un incremento notable respecto al 11.5% registrado en 1972. En los últimos cinco años, más del 50% de quienes ingresan y egresan de las facultades de medicina son mujeres, lo que indica una tendencia que reflejará un rostro femenino cada vez más predominante en el sistema de salud peruano.
La doctora Magaly Blas, secretaria de Incidencia Política en Medicina y Salud Pública del CMP, describió este proceso como un cambio "histórico irreversible". No obstante, alertó que las instituciones aún no se han adaptado a esta realidad, persistiendo obstáculos estructurales que dificultan el ejercicio profesional de las médicas, como la falta de respeto a sus derechos reproductivos, la conciliación laboral-familiar y la presencia de acoso, hostigamiento y discriminación en los espacios de atención.
El informe revela que, pese al aumento en el número de médicas, los entornos laborales continúan siendo inseguros y sin políticas efectivas de protección. La violencia, en sus distintas manifestaciones, sigue siendo una experiencia frecuente, especialmente en contextos jerárquicos y demandantes.
Estudios nacionales e internacionales citados por el CMP muestran que las médicas presentan niveles más elevados de burnout y síntomas depresivos en comparación con sus colegas varones. Factores como largas jornadas de trabajo, alta carga emocional en la atención clínica y responsabilidades familiares sin remuneración acrecientan estas condiciones.
La doctora Blas explicó que muchas médicas desarrollan vínculos estrechos con sus pacientes, brindando apoyo emocional adicional, lo que aumenta su carga mental. Además, la expectativa social de que asuman la mayor parte del trabajo doméstico y de cuidado aumenta su doble o triple jornada.
Un estudio realizado con internas de medicina en cuatro hospitales de Lima encontró que ser mujer duplica el riesgo de presentar síntomas depresivos y revela una mayor exposición a violencia, con un 50.5% reportando maltrato psicológico, un 3.5% maltrato físico y un 14% maltrato sexual. La situación se agrava en regiones de atención rural y en zonas de alta vulnerabilidad, donde el 26% de las jóvenes en servicio social muestran signos de depresión, según datos del CMP.
Frente a estos hechos, el CMP anunció el próximo lanzamiento de la Línea Mujer, servicio especializado para atender casos de violencia y afectación emocional en médicas. La especialista en salud mental Aldana Regalado Mujica destacó que muchas médicas enfrentan una sobrecarga estructural vinculada al género, que se suma a las demandas propias del ejercicio médico y responsabilidades no remuneradas, reduciendo sus espacios de descanso.
En el ámbito laboral, persisten jerarquías rígidas y falta de validación de las opiniones femeninas, además de una presión constante por demostrar competencia en áreas tradicionalmente masculinas, lo que incrementa el desgaste emocional y el riesgo de depresión.
La exposición frecuente a la violencia física, psicológica o sexual genera estrés sostenido, alteraciones del sueño y, en algunos casos, síntomas compatibles con estrés postraumático, afectando la continuidad laboral y la calidad de la atención.
Aunque las mujeres aún son minoría en las especialidades quirúrgicas y en cargos de liderazgo, con barreras como los techos de cristal y la falta de programas de mentoría, la feminización de la medicina puede traer beneficios al sistema de salud. Estudios en Estados Unidos y Europa, citados por el CMP, muestran que los pacientes atendidos por médicas presentan menor mortalidad, menos complicaciones y mayor participación en decisiones clínicas, con un enfoque más integral en factores psicosociales.